viernes, 21 de octubre de 2016

Ilegal

Se le vio con su alimento encaje
                                                    hacía vientecito en sus fósiles ojos
alimento sobre una manta zapatillas labradas en roca
huellas corriendo atadas a la espalda como un castillo de nieve
no alcanza sueldo se interpone en el rostro
para más tarde enfangarse en cerveza
se le vio en el cruce fuego que mide sus rulos
por acumulación corre explota el retozo se agita sombra
                                                   entregarse dice
volver carnero coronado al desagüe
al lugar inexistencia con manzana
y boca hecatombe quebrantada economía
le impiden la ciudad su cama en el aliento
cauteriza el disparo sin porvenir transita
porque el ser bramido se desprende de su nombre
el viento no se detiene en su alfabeto furioso
de cada músculo que persigue migratorio en tranvía
minúsculo la gente lo observa
un pedazo de lumbre resguarda su cuerpo.






Gio.

martes, 18 de octubre de 2016

Hambriento



Se plantea el trabajo como una constelación
con su mal carácter y su olor de axila
llevan años con el discurso del sueldo impermeable
el dolor transita sin consideración en tu costilla
mata al padre al hijo al abuelo a distancia continua sobre galope
el desierto es tan ruidoso   ay no calcules llanto
la lactancia se ha visto con jóvenes que vaca saben
cuando vamos a la playa    ahí miseria
en los brotes han perdido la costumbre del viento pegándose
y dices peruanismo si somos libres cual es el himno
desgarrado de la tierra si el pobre muere regio no importa
una gran interrogación sobre las uñas postulando fulminante
suena un bajo y un tigre te rasga el estómago
no hay sistema haciendo música
sólo silencio que columpia el ave.







Gio.

Prepucio



¿Quién tuvo valor de atajo para escribir en la pizarra su sueño?
el siglo pinta un niño corola en una trompeta
dulcemente un Chet Baker ofrece pincel
rasgo arte como reptil que ensancha
un ladrido de horas si alcanza guanaco el Ande

ser adulto es la confusión
levantarse viento y vasto
porque la puerta hacia el mar no dialogó con lenguaje de arcilla

todo el tiempo cuaderno a contenido la noche
la noche de muñecas descabezadas de culpa
marítimo amante sin páncreas sin centavo sin gesto de aparejo
suena proletario como el gato techero de la infancia
sin contrato por doquier a pocas monedas del abismo
merecía tibio el dogma imaginario de los panes

crecer es un dedo en la garganta
un desapego lácteo de horas
todavía el miedo llueve tanto
en un padre tardío múltiple de esquina
en un hijo solitario y su cuantiosa mentira de los cuerpos.






Gio.

jueves, 13 de octubre de 2016

Treinta y nueve cráneos



¿Qué siente médico el paciente al observar
sus ojos de piel apaga comiéndose el pellejo
de los dedos en las uñas llenos de rostro sable
sin medicamento de otro continente que delira sombra?

no sabe y se acumula el peso en la cornisa
a punto de preñarse como un desahuciado en la maestría de sus miedos

el lujo parpadeo de caminar con el bolso mirando al migrante
sujeta duro se perfila mestizo y aterrador para tu aliento

no importan las frutas
el despeñadero son quinientos años de un meteorito cayendo
en ser aprensivo al color fluvial del oleaje

¿qué sabe mortecino de incertidumbre con su bata
lamparín de kilómetros tardos?

no tiene manos en ninguna llaga
desconoce la porción de los metales
lengua la boca en un violín sin saber de los bolsillos
el cerebro desnuda un canto amor con precisión de relojería.





Gio.

martes, 6 de septiembre de 2016

Time after time



He sabido de la inmovilidad del cerebro
simulacro de minutos entre los ojos porfía
me quito la camisa notándose el hambre
suena el pelvis un pensamiento
un campo escayolado su llanura
prolijo el día con plumaje de hiedra
sobre el tonel miseria de los andantes
brota del iris la piel de los diarios
podría decir aquellos sociales que acarician la angustia
tranquilamente todos los peces calmarían
el trabajo como verdad en el temblor velamen de las manos
no hay madre y la existencia se prolonga
no hay vida y la sábana cubre el hueso del hombre
intacto de axila tuerce el sudor para sus monedas.







Gio

lunes, 4 de julio de 2016

Naufragio



Siria es una palabra desconocida para un difunto
estalla en tu lengua sin inquietar
subsisten los órganos zurcidos de océano
la sal sucede
y el patriotismo de perros hace llorar la arqueología
¿qué es el lenguaje la pobreza?
¿es el pobre humo fósil desierto?
¿es poema refugio la ignorancia que alimenta?
nunca estuve gaviota y tu pelosable se interpone occidente
la muerte es otra
llena de facultades para el silencio olvido
para el flujo de las piedras opulentas
Siria es una distancia
su cadáver huele a Europa.









Gio.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Púrpura



La sustancia del golpe alimenta
orificio vertebral trabajo piedra temblando los ojos
con una lágrima de omóplato y exaltación en la mejilla
todo pecho un prodigio donde nos fundimos hemisféricos
mira tú Carabanchel palpitando gargantas
me tiembla la calle y he querido pegamento en los estratos
va ganando alma el sacacorchos las vides del paladar
ha ensartado el tendón en la vejiga
duermesuelo sus telas de carne
ha podido quedarse la luna por unanimidad
no descansa el pan la inclinación del puente
abajo hendido en las costuras
dile ahora su número la fila el boleto para el sorbo
exhala el vaho de la vitrina poesía estanque
de las palabras que descomponen la cara
porque un político se ha quedado con su estómago.







Gio.

martes, 26 de abril de 2016

Exilio



Madrugada láctea puesta en una mesa
y esa manera cetácea de mirar el continente
el hombre flexible en su pasturanza
lleva los óbolos designados a los cañones
hombre de caracolas calatas
estancia chorreante en el olor del tímpano
hombre pavimentado con puré de muelles
quién tuviera el rostro de géiseres en los ojos
quién fuera largamente árbol y refugio
túquepliegaselpulso en la piel de los catres
te achacan la sombra como si fuera tuya
hombre lenguaje de la historia
y ese atarse luminoso a tu espalda que detiene el derrumbe.










Gio.

viernes, 29 de enero de 2016

Terrazas




Un cavaquinho late vacuno en la calle
con la palma extendida al desequilibrio
muge con su lampa
para cambiar la marea del arrecife
donde luce sus órganos solitarios
la fosa arde en acordes y losetas en las rodillas
así la vida se había ido por la cifras de fieltro
por aquenio barba de la quijada
de aquel camarero y sus doce horas diarias
es medianoche en el hueso
la axila respira música a años luz de la cuenta bancaria.








Gio.

sábado, 16 de enero de 2016

Alambre

“Nunca he encarado el suicidio como una solución, porque odio la vida por amor a ella”
                                                                                                    (Fernando Pessoa)

Inhallable el hilo de cordura en la cornisa
equilibrio de ventana en la infancia de latones
en una raza aritmética sin ollas en los bolsillos
cae lacustre en el panorama de cinco mil camotes
destejido
               rumiante
                               en hambruna tersa
un pecho de quincha que se hunde
en la falda garganta de lo prieto
estremecimiento de hombre
hastío de cabellos en la pobreza
quijada murciélago del espanto
todos los diarios publican árboles en la pestilencia
un buen tiempo asaltado en el catre letrina de los pantalones
fractal mendiga la voluntad sin Lisboa hermana
porque llovizna precario en la trenza rabia de reclamarle
no saberle a la vida su rostro estrujado
su bolero espalda que canta la inclinación de las monedas
su modular al galope del asfalto
estampa de cada desempleado en el leve pánico de la muerte.







Gio.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Ciempiés



señores diputados
cuerpo o arpa de mi cadáver
las gallinas son lenguaje de su abundancia
tornasoles de una calle aledaña ardiente en los números
y en sus fluidos enmohecidos en la turba
aquí uno consume cinematógrafos
compra terrones de punta
con panorama a los estómagos que envejecen
pregunto a las aguas si el pimiento está desesperado
si el duelo se ensancha en los bolsillos de cada letrina
uno no nace César Vallejo
la ternura es robada por la época y su precaria humanidad
uno sólo lanza su grito
escribe sus ojos
disloca el horizonte con puertas mentales
y las balas llegan a la sombra por tantos interrogatorios
uno es pez de fauces con axilas
golpe invertebrado que va cavando su peso
boca punto de reyerta donde arden las monedas
purisísima economía de ganzúa sobrellevando los cajones.







Gio.

lunes, 24 de agosto de 2015

Inmarcesible


Sonríe el niño y mi suarda garúa erosiona la aguja
compensa la muerte la equidistancia de los hospitales
la calle ensancha los ojos antojados
vuelve la mirada como el pan viento de un brebaje
sonríe la semilla y el granizo germinado
levanta los brazos porque sobran bicicletas
la confusión se desgasta con el frescor chorreante
de una voz trenza en el barro
cuadernos confines se coronan videntes
y el niño inunda la arteria el portón
un vaso de púas doblando las letras
madriguera aeródromo para los pies
del peso adjetivo de treinta y ocho años
un equipaje de cien mil losas de cisterna
sonríe el niño en su muchedumbre
lanza su barca sobre la arena de un tobogán
¿hacía qué flecha su bárbaro?
¿qué columpio la tardanza de la edad?
¿qué lejano el vino de sus dientes?
aritmético el mundo en la cabellera del hombre precario
sonríe el niño e incendia necio la llanura.







Gio.

jueves, 13 de agosto de 2015

Negro



Allá en la tristeza todos danzan
todos se multiplican nebulosos y prosaicos
saltan     saltan    saltan
hasta la elocuencia del sol sobre los ojos
bailarines lunarios de pieles noches
cantos de pies sabanas
lloran como tierra en los quinientos frutos
hombres simientes de la nieve con kilómetros de mantas en la espalda
saltan     saltan
hasta la intuición de los naranjos y las vitrinas
llevan muertos en los hombros
así cruzan la lágrima el hierro la quemadura
una bala blanca es la cerradura que no llega al escalofrío
buscan un plato compuesto de números
la substancia exaltada en sus cabelleras
sueñan el trabajo los espejos un iris donde enraizarse
brujulean campánulas en los lavabos
abruptas monedas llegan deshojando la cadencia
corren     corren
les persiguen
los caimanes azules huelen la sangre
quieren exterminar a los danzantes que pronuncian: soy humano.








Gio.

martes, 11 de agosto de 2015

Anuncio



Busco trabajo con mi alma fuera del pecho
pedaleando la fractura de esta lengua
como transeúnte que mira su extrañeza en los bolsillos
cruzo los puentes en los translúcidos vibrantes
cientos de copias reparto con mi sutura
disfrazo los ojos del tiempo llevado en el vacío
el sol parte la vértebra con su esbelto relente
cada paso zumba como una granada haciendo aritmética
se humedecen mis costillas en la tardanza del estómago
alimentar el hígado con ventolera acostado en la palabra
busco el arrullo de un ahogo
explotar en el pezón de una trompeta
y ser útil en el derrumbe
busco trabajo órgano con la sonrisa partida en hectáreas
presento salud de dieces congénitos
habilidad de dientes en las peceras
unas ganas de ojos por dos piernas y dos brazos puestos en el cerebro
¿qué techo tendremos tú piensas?’
¿qué relámpago pasará por el humo?
¿qué persiana verá escribir el hambre en el pánico del centavo?
¿qué boca? ¿qué fruta?
¿qué mujer? ¿qué amor?
¿qué animal desnudo?








Gio

domingo, 9 de agosto de 2015

Salsa


Ocurre que busco en el ritmo
un baile de aflicciones profundas en la arruga de una loseta
música antigua de un río con pliegues de choclos
tambores vientos se escurren por las arterias
vaso de mar fecundado por el siempre
nostalgia de cangrejo se extiende al látigo
en el paso sumergido de La Habana
aquel aire de la vida vientres luces ménsulas
cantinera forma de sublevarse a la colgadura de los muertos
hallo en el ritmo aguas pueblos de cantos girantes
pueblos sobrevivientes a las despensas
un puerto polvo en su hopalanda a hombros de su soledad
rojo rodante delgado de estancias de invierno
sustancia balcón para la alegre sombra
resina de centeno en las aves del baile
con la letra sufrida de la risa de mujeres de barrio
que agitan las heridas de nieblas hervidas
buscan en el ritmo como ventanas de hoteles
sucede busco hallo en un timbal la frecuencia
el pellejo de bestias que dialogan
la quemadura submarina del esqueleto.









Gio.

jueves, 6 de agosto de 2015

Argumosa



La belleza son los muertos
revueltos entre las mesas enfermos del apéndice
se han instalado en el cemento con los pelos de punta
con la frecuencia de los cuartos vacíos
la abundancia devoran sus brazos
ríen hechos cadáveres
constelación de rostros debajo de sombras
en el pedernal de la lluvia se hacen escafandristas de los pulmones
se transfieren las costuras
lánguidos torsos de sus caducas heces
hacinados a la sed de las ginebras
donde una ballena atónita ha poblado los relámpagos
y el único camino son monedas escritas de algarabía
se perfilan las mañanas picoteando témpanos calle abajo
una enfermedad lírica en morenas de cráteres fluviales
la cadencia de los gestos debaten en carretillas
a pie de árboles disecados por orines
meditación fósil boca fósil
el silencio se reduce a extinguir el cráneo y a llorar por un León
las máscaras como pozos de ausencias
cables pelados que caminan
a todos los músicos les cuesta el equilibrio.








Gio.

martes, 4 de agosto de 2015

Brado



Mi política es un sexo penetrado por el océano
una albicante agüita de cantina
roseada en los recantos de sus rieles
su cuerpo es todo el verano para el verso
arpegio el día en que la carne derrame esos muslos
y su meseta ensortijada sea donde aterrice mis aviones
pero bailo con las arpas en el sorbo de un poncho deshilvanado
los oscuros humores hierven a la masa
el ágil nervio de ponzoña resiste al perfume
la calle es el tálamo de mi fémur
a pie la escritura se hace pupila
belleza descompuesta en los números
repartir entrevistas con las fotos carnet de lápidas
convulsos oficios de un sistema abrasador
no quiero perder el delirio la realidad espuma la letra de mi estancia
transformar mi anatomía en una exhalación
la agonía está en el fondo de la camisa
la luz es el prodigio vertido en el caos
y la garganta desabotona al niño ardiente que se niega al tedio.









Gio.

lunes, 3 de agosto de 2015

Los días claraboyas



Parado entre los cascajos mientras espero ticket
el túnel se bifurca y nuncasesabe se presenta en las nupcias
es el quince de rojo cuando hay que firmar
un asma de metralla preguntándome
si te da de comer el fluido resiliente o el concolón de la olla
son las dos del páramo
hallaría el pericardio en la prístina
la limadura craneal abre la soledad en un claro de labios
puede fugarse la esperanza de las maldiciones
pueden los no alcanzados correr como perros sin dueño
para comer pólvora en las noches que soplan
desyerbado desmenuzo la arenga despeino las balas
acopio horas en el desahucio de la certidumbre
supe por los muertos la verdad de las braguetas
del vacío del vicio con los pantalones abajo
la realidad del lúpulo hace el gesto de robarme
martilleo mis costillas en el caldo frío
saco la billetera
y mi lenguaje forma el ingrediente para el hambre
la belleza es una funcionaria con forma de medusa.








Gio.

viernes, 31 de julio de 2015

Garúa


Estira el sol
en los ojos se alarga la frente con un rostro helado
estira el sol en el asfalto
y su espuma enciende las sienes
azota la roseta de un camarero que danza
hiriente estribo bajo el mechón ropavejero
la vereda caliente el pecho roído el estómago de tierra
craneal remoto de una fiebre
el insolente lujo de un bostezo
son los bronquios flameantes subiendo el cerro de sus vértebras
las esquinas se hacen nervudas en su delirio de hombre oleaje
deslomado vuelve sobre sus pómulos
levanta una hoz sobre el paisaje y recorre leopardo la ceguera
estira el sol su sistema circulatorio
su cuchara sangra en la boca
palpita la hendidura en la puerta del supermercado
no hay dos por tres para el sueño brazo leche pavor de una cabeza bautismal
es la herida un cuerpo un soplo de la carne
es la herida la conflictuada sustancia para seguir.







Gio.

sábado, 25 de julio de 2015

Elástico



En quién soy todavía si pulso la mirada en la hondura
si salgo arbusto con la capacidad de amar los temblores
desabotonado en la curva del sexo alimento
con la lengua en refilón de tres navajas profusas
hay que tener riñón para vivir con poca alma
un chorro de luz de siete euros la hora
una bandeja de hueso cortado por movimiento
después abandonar el ser del tiempo donde no eres
en quién soy poblado si afásico luzco mandibular
el desempleo de la sangre con toda su inspiración
un estupor de puertas en cada ojo preguntando
una fruta derramando bocas que endurecen
veo suturas en el oleaje
orificios en el agua hirviendo
una habitación donde no duermen las arterias
una alegría atascada en la garganta
una piedra que sangra cuando tropiezo.







Gio.

miércoles, 29 de abril de 2015

Estuario



Es como saborear un pubis de fruta en un tranvía de Lisboa y que la existencia deje de ser un bocado del pantano, donde nada un pez extranjero de pálido golpe; talado familiar de astilla, animal bisagra de la tierra. Herida escama en el sueño, batalla pupila en un siempre trino. Es como significar el aliento acuoso de la fibra, tener entre manos la semilla y el nacimiento del lenguaje. En vano la fuerza del trabajo se hace alba, las horas de tu cabellera llueven hacía afuera, la impronunciable gramática de la espalda, su columna ubicua de carne clama dientes escalonados. El migrante color del hombre en los pechos de un cuarto modesto con paredes de semen, al día siguiente servir mesas en huellas capilares, sentarse en el toldo mojado de las églogas que tienen nombre de elásticas carnívoras. El amor como objeto punzante no duele más que estar en las veredas con la saliva desnuda que estira su mano larguísima para el pan de la medianoche; el tiempo brota de la boca y alguna vez Oporto, alguna vez los ríos ladearon sus piernas y fui nube bestia de Boavista. Estar ahí, aquí, umbelífero en cintura soledad, traslúcido sin peinarse la mejilla, un canto, un nombre, las letras como cejas para poemas de hormigón. Y el pobre, siempre el pobre, recoge las hojas de esta ciudad, le dan un mechero, una isla, coge su fiordo para la noche, se sienta en el pedraplén, intuye un horizonte con legaña.







Gio.