sábado, 20 de diciembre de 2014

Lejano puerto del norte

.

Ahí está el lado oscuro que resulta irrefrenable
la oscuridad nítida del cuerpo
donde la delgadez de la luz no puede penetrar
ahí está el grito del trabajador sin máscara
sólo con piedras en los bolsillos
en la penumbra dislocada grita su cabeza ascética
de su armonía de hambre nace su diurno
y oscurece la brega
su mesa en potencia ahonda un escalofrío
nacen criaturas solares que fecundan cadáveres
oscurece sus doce horas elásticas respira quemaduras
da de comer suturas a los hijos destejidos
se inflama lengua en vientre vacío
nacen de su garganta ternuras de metrallas
para su aliento nervudo
para su capacidad de frente alta que fustiga al enemigo.








Gio.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Estupor de un gato que quiere quemar la noche


.
Tengo un revólver en la voz
un azote con aliento a cerveza
un empobrecimiento luminoso ensanchados bosques
me han descamisado el vacío naciendo un lirio en el párpado
y está ahí el caballo entre las brechas
con el hombre que se inmola dulcemente en sus horas
se aglomera lluvia y una hecatombe en su rostro
su lágrima trabaja panoplias ante perdigones
el himno es su pulmón profanado
su yelmo voraz con clavículas entre los pinos
y yo testigo de su púrpura
del luto envolvente del sueño
mal cobrado el tiempo del calafate
que descolgado de la afrenta
este país come de su insomnio
y voy hurgando en mi desierto para quemar la superficie
porque este suelo quebradizo
me habla de monedas intangibles
y escasea mi cráneo
catapulta homicidas de mediodías
arcabuces humanos agitando serpientes
y es el destripado quien llora a oscuras
nace un revólver en mi cerebro
lo lleno de fruta para que los guijarros se bañen en pólvora.







Gio.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Estupor de un gato sobre la ventana

.

Los animales nos miran con superioridad
su política es solo carne para el cielo
somos restos de arqueología
axilas hacinadas bajo la nieve
donde tu pelo me clava gaviotas en algún puerto del norte
nos dan tanto en la fibra que el miedo se hace hacha
en la calle demasiado tiempo y hay una aguja en la dentadura
hay aluminio en la gangrena de un banco acostado sobre el hombre

la riqueza es la función carpintera del pobre
su canto un muchacho que va muriendo
y está la bacteria haciendo ruido
con su sollozo de satanes está doblando la historia

con lenguaje antiguo ladea cada encía
solo por darle piedra y secreción
por verle corriendo al desamparo
soledad espuma sin piernas
al horno aquellas extremidades
mi vejiga sedienta y bebo vaso en desempleo
mis tritones conservan tus ropas íntimas que me interrogan
es la miseria conjunta
acaricia el buitre la pobreza de su bocado
la deglución testicular de su barba

tenso y huesudo yace en la calle
sin amor de función alada
el árbol no abraza ese fuego
y sus rodillas se hacen dianas
el prepucio menguante
la violencia intima comprende con afecto su masa
en muchos siempres congelados
ha llorado su proyectil su ser contuso
y la herida sumando muslos
sumando orejas
sumando labios a la altura imparable de un filoso muerto
el trabajo la materia sonido ejecutante

el obrero y su tapiz
se descuelga pájaro en su hora
se muerde la lágrima y el límite
se desata los pies
avanza armado sin cifras
sobre la ciudad creciente de rostros fúnebres
el amor del obrero busca distribuir el alma
con presagio irrompible
nido volante de puertas
y al primer día se hundió hasta arriba de infinitos
se sacó el sueño la lagartija el zapato
masticó cerraduras entre las piernas.





Gio.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Hélice

.

Hay una mujer infinita con su claridad oscura
le nacen balaustres del vientre
donde la luz se escapa por cada rendija de su cuerpo
fueron países sin desiertos
los que coronaron todas las selvas de su boca
desenterrando la vida
de calaveras clavadas en cruces parlantes
y el cadáver da el estirón sentado al fondo del colectivo
viendo pasar un quiérete mucho
en la agradable soledad de sus piernas
ha dibujado dos gatos en la antesala de un agujero
confiere extravagancias en cada lindero de la piel
ha clavado lenguas en toda confitura
y sus ojos borrasca de témpanos tranvías
yacen empuñados a la ginginha
que duerme en su viento.







Gio.

martes, 22 de julio de 2014

La pelota



Hoy ha llovido en Madrid, poca cosa en realidad, pero esa poca cosa ha dejado un olor a calles mojadas, a tierra húmeda y el cielo totalmente nuboso. Entonces es inevitable que Lima vuelva a la memoria como estandarte de la nostalgia; que los recuerdos del pavimento sean un viento soplando levemente sobre un lamparín de kerosene, a lado de un colchón de paja impregnado de un sudor lunar muy cercano a la infancia y esos chanchitos tiernos que salen del barro, entrando a la casa. Va la amargura haciéndose lejana en una semilla de pacay y la noche soñolienta de grillos canta un valsecito en el techo que se funde con la garúa. Ese olorcito a jazmín que provenía de los jardines y que tonto yo de pequeño, confundía con olor a marihuana. Ya en cualquier playa caía al infinito, intentado atravesar las nubes, para divisar alguna estrella, pero mis ojos enloquecían en lo invisible, ponía los pies sobre la espuma y un mar confitado entre grandes bloques de hormigón, hablaba conmigo de ensanchar el mundo. Y no, a esa edad no fumaba, sólo respiraba humedad. La misma humedad que acompañaba al balón que rodaba sobre la compacta brea, algunos de mis amigos la pisaban descalzos, maniobrando aquel cuero viejo con toda la pobreza. Los partidos de fulbito se armaban con dos piedras sobre el suelo como arcos, donde el gol valía al ras, la técnica era primordial. Cada juego era una aventura y la garúa otra vez, garúa que se hacía barro ensuciando los pantalones. Como a veces nadie cenaba, tal vez dos o tres, quizá la mayoría, el hambre se trasladaba al cemento y a meter la bola entre las dos piedras del rival. Se corría y se corría, hasta llegar a casa cansados, para caer muertos en la alquimia de nuestros ojos peregrinos. Los días pasaban así, entre balones y también en grandes tardes de trompos, que hacíamos volar con la huaraca, el trompo que se volvía cometa, con su gran pabilo extendido hacia el sol oculto de Lima. Sol que sólo aparecía en verano. Ay, el verano, temporada de olas corridas de pechito, sin cremas y sin nada, totalmente a pelo, con el ultravioleta pegando en la espalda y nuevamente el esférico en la arena. Hoy ha llovido en Madrid, como ha podido llover en cualquier ciudad y ningún mundial de fútbol remedia la miseria. La miseria orfandad de cada hombre, el barro sacro que mancha la existencia y que sólo la pelota de nuestra infancia, cura, cuando volvemos a ella, a sus paisajes y callejones que nos calma y nos mejora.






Gio.

lunes, 7 de julio de 2014

Suburbio

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Era demasiado. Tantas pancartas vacías en las núbiles calles, tantas voces congénitas y nadie aislaba la bruma. Todo era ascendente, no habían respuestas, se sentían tardíos en tumbas abiertas a altas horas de hálitos. Rezaban las rodillas al tiempo que el pan ausente en los niños les hacía la existencia descalza. Estamos próximos, decían, estamos acá, aniquilando pórticos en los balcones jugados al pie, en esta ciudad pasajera, que no nos cabe dentro. Es así como perderemos todo, es así si esperamos siempre maravillas azules que nos alimenten. Debemos estallar, decía uno. Debemos hacer estruendo en las ventanas y no callar en los brazos, vamos hacia la tempestad, el último minuto es importante como el principio fecundo de nuestros huesos. No seamos guarismos, nuestro estómago no es cerebro vacío, ni televisión satisfecha en su abundancia. Vamos al cemento, a las columnas de tumbas soleadas donde no atardezcan nuestras cenizas. Aún respiramos nuestro libre animal, es lo que hace fluir nuestra fugacidad humana, sin dejar a nadie dormir en púas. Hagamos ruido, que suene Bach en toda nuestra hambre, quienquiera que seamos. Un balón que nos encaje no resuelve la tristeza de las banderas. ¡No es un sueño inservible! ¡no es nada tierno el despojo!, seamos lanza de lo apremiante, seamos la pólvora que no mendiga vida.








Gio.

jueves, 19 de junio de 2014

Fervor

.

Millones de obreros se rompen y cultivan
latidos para su fauna
está el error de desnutrirlos con cemento
con vientos que duermen en la congoja
está el error de la palabra pútrida y el canto paterno de los abismos
la rebelión es la patria que galopa como bestia violinista
para un andamio incrustado en la piel
millones de personas destruyen su fondo
para revestir estadios de selvas hambrientas
¿cuánta arcilla engendra el balón?
¿cuánto ruiseñor canta en la playa?
¿cuánto extranjero beben niñas por amor al fútbol?
llevan la incisión en reptil dinero
de tanto salario submarino
es el juego exquisito de los hombres
ganar cadáveres con aliento que griten al verde y al plasma
con el estómago vacío.






Gio.

miércoles, 11 de junio de 2014

Óseo


.
He olvidado el libro que una vez fue cernícalo de mañanas frutales, expatriando la cordura por diminuto tiempo, por todas mis voces habitantes. El egoísmo contempla como construyo ventanas a cada tumba, para que respiren los muertos, para sus pies fermentos, para su baile párpado que le abría la falda. Sacrifico cada potro en mi garganta y el dolor amanece ausente, ningún oficio aliento borra la historia de la que estoy hecho. Son antiquísimas cada letra de mi carne, dejo marchar a algunas, otras se convierten en islas y quedo silicio, élitro sobre la tierra, extraído de un saxo. La noche es hembra trigo y alga de desmemoria, engendra colmenas que alimentan mis calles, se aproxima a mi cabeza ambiental, a la armonía trifulca donde parto secundario. Es su tiempo gris el auténtico pájaro del pensamiento, ojalá fuera almendra donde el cielo bulle, donde nada marchite su fruto y que sus manos de arcilla se desaten burbujas en cualquier puerta del desierto. Nada fue estéril, todo fue sustancia vulva tiniebla sangre de una aurora frágil, en un país pequeño.








Gio.

viernes, 9 de mayo de 2014

Acepciones

.

Si danzáramos como gatos en exaltación
cada fusil sería un hombre profuso
que fascinaría al mundo con su alumbrado público
y daría rienda escasa a las bocas en procesión
si bailara la extrañeza con sus ferraris interminables de miseria
habrían rincones plagados de noches guerrilleras
no habría miedo afuera de la escritura
el zapatero clavaría extasiado una oruga en los violines
y es vasto tu rostro tu miel inexplicable
que danza rojo hasta exprimir el sueño
es vasta la ausencia la lejanía y el capitalismo amoroso
y los hombres hambrientos
y los hombres robustos sin espíritu
están todos descampados sin hallarse
todos laqueados de excrementos y de farándula de ultratumba
y sus campanadas que danzan alrededor de nuestros cráneos
y tú y yo
dos gatos desconocidos
madrileñamente extinguidos limeñamente virulentos
en aquello del amor no correspondido
como humano carnívoro sin carne.








Gio.

sábado, 19 de abril de 2014

Sensistemalismo


.
Soy el origen de las razas
clasifico el cardumen con cañones
sin embargo construyo fantasmas en serie
me alimento de la ignorancia aspirante a la ceguera
acumulo fragmentos de abismos para retratar esperanza
soy el hambre
y el eclipse solar de la mirada objeto de los sueños moribundos
tan jubiloso como boca en néctar que emana de la textura de tu rostro
cuando el sonido de los bolsillos azota tus ojos embarrados
soy el alcohol de cada centímetro de tu garganta
con el grito ancestral de tu amnesia
soy el negro de la frontera acechando continente
la indiferencia del lenguaje con todas sus vallas y opulencias
que transitan el color
soy una medianoche sedienta y navego avaricia
en el corazón flotante de huesos de los santuarios
que han arropado a los muertos del pan
lagartos días sin substancia en el desconocimiento del ser
donde yace el espacio sin conciencia
donde entro a tallar marinando tu casa
golpeando tu sangre esqueleto para comer de tu carne
soy el sudor perfumado y absorbo tu esencia
soy la violencia embotellada de tu fulgor
el engaño permitido de los templos.







Gio.

lunes, 17 de febrero de 2014

Cavernosa



Cuánto labio huracán desbordado arde en la semilla
abre cabeza y pulso telegrama en el equilibrio prepucio
acaso el sur de mi torrente circula vicioso calzado en el cuarto
en el cuarto piso escalón membrana
en la cuarta vulva flamígera y jazmín danzante
es tu pantalón de musgo y mi réptil adormecido en el cieno del olor
donde mi sombra andrajo se ve sepultada por tus muslos
y mis pies distantes a la noche siguen talando el muro arbusto
lecho de marmol impenetrable como horizonte
hay dentro de mí un grito tranquilo desnudo patrón tendido
que se ha tatuado en la entraña un yaraví
un destierro soleado de negrura
con golpe fino y vegetación de viento
un incierto canto navíos de pelos
son las ganas chorreantes del beso
del testículo sediento atado a su reflejo humano
cuánto bosque hay en tu cercanía
cuánta fruta en tus dedos apretando mi mano
cuánto nosotros nos queda para ulular sin temblores.








Gio.

sábado, 4 de enero de 2014

Palisandro

.

Tengo tal necesidad de su carne que mi lucidez se ha petrificado
en los poros bolcheviques de sus labios
adquirí la facultad embriagadora opulenta de senos
de frutas ausentes de bosques
convalezco en el lenguaje
y mi gesto convulso sufre de carbón y de mujer
como llamarada de un destino habitante
ahuyente en la tormenta de mi diván soñoliento
como niño palpando la neblina padezco
la sed de un barco
la ingrata ceniza del gusano henchido de tumba y tiempo
vestido de azote y hojarasca
con la tristeza elástica de los catres
como potro con holgura desvarío trompetas
de la boca desierto de su jazz insania de abandono
de la concertina distancia que reduce los huesos
en este viento lento viento tiempo viento muslos que se anidan
en la piedra de mi boca
y me hallo mutilado en toda la sonrisa
¿por qué la vida crucifica continentes entierra horizontes mata carcajadas?
¿por qué se traga pájaros y desvela el sonido del ciprés?
vaciar el dolor como vaciar la música de los ríos como
vaciar la rompiente de la ola como vaciar
un volcán con todas
sus pedrerías.







Gio.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Revólver

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Quiero desatarme piano y desembarcar en licores
para un día de pupilas cometas
de conjuros solitarios que despierten a los muertos
chasquear un cielo de andrajos sobre el azul de mis miembros
y estallaré bajo el puente del fracaso
dónde ningún vagabundo transitará por sombras
seré centella polvo vivo vocablo infinito
una urgencia de pulsaciones con el humo del dorso divagando calles
porque tu vuelta es incierta
tu retorno es una gata que agrava la escritura
me amasa el párpado con lámparas de miseria
y pienso en aquella manzana el pan del otro la tomadura del dinero
perplejidad sin fecha
música enrojecida por la zarza que muere de frío
la dignidad está sangrando
los niños sueñan esas heridas y ya existe vértigo en sus cabelleras
de tanto asco al abismo
la palabra revolución desgastada en pequeños burgueses que tiemblan núbiles
y yo ganas de ser tu fusil predilecto sin cierzo que nos cale
ganas de verte labial cerebro alambrado de carne
pero muerdo la soledad del bañista su cabeza migratoria
su sábana legendaria desnuda gritos
y quedo niño esperando habitar la noche
con precipicio de hombre que empuñe el fuego.








Gio.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Desdentado

.

Cultivo constelaciones parecidas a las libélulas de tu clítoris
mientras muero de frío púnico bajo el sol incorruptible del ocaso
¿dónde velcro sudoroso de nuestros azares?
¿dónde hoguera y su tumba atrincherada?
¿dónde ruiseñor de tus fosos extasiados de témpanos hirvientes?
¿qué sabe héroe triste de la espera?
¿por qué voraz violín de la ausente vida?
ella y sus inmigrantes sombras de sentencias
armadura doméstica en plazas públicas
ella y la emboscada de las ánimas
cansada con sus venas marítimas
crecerá la paciencia los ojos sendero del Túpac Amaru
porque no quedan labios anarquistas ni pelícanos en el fuego
creciente los trazos la hendidura los pómulos puñales
en las madrugadas de nucas y marmitas de sangre
cultivo valor para el crepúsculo de tu vientre entero
sobre mi hombro izquierdo mi hombro dislocado
mi hombro aluvión que arrastra la fina lluvia de mis restos.







Gio.

martes, 26 de noviembre de 2013

Hilandera


.
Pensando en estirar sus caderas hasta el estupor de lo umbrío
y ella queriendo entender la vida metralla que arde en el miedo
intentando salir de la hopalanda turbia de los días
debería ser gusano
y enterrarme con mi cráneo sin moblaje
destejerme con la carne de un vaso
lleno de cieno de escarcha de un tupido tranvía rumbo al desierto
pero quiero ser su gesto ser alero de su ojo guindado
o el mosquito iluso que se lanza al sol de su clítoris.
Mis treinta y seis núbiles monedas con cisterna de abismo
mis treinta y seis edades distintas de vaho
mis treinta y seis burros a galope del error
no bastan para trasplantarme a su huida
a sus certezas llenas de borrascas que hacen difícil mi viento.










Gio.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Holoturias

..

La oscuridad me pregunta ¿dónde mueren hoy tus horas?
¿dónde desembocan tus ojos sin orillas? No lo sé
pero hoy quise vivir en su retina zurcirme en su párpado
desaparecer el trigo que envenena la sangre playa de su faro
quise enredarme en su brazo
y poblar mis eclipses sedientos con caballos
quise matar el yerto lunar de la distancia
aunque este líquido asesinato me absorba lento
me haga amante de su paisaje de sus vistas
de su fugaz asombro equilibrista.
Tallo la paciencia para un convulso lenguaje
del amor no hablo camina con bastón
y se pone su yanten en la sombra
se pone su barca para el desierto
yo no sé si sus muslos volverán a arder floridos y errantes
yo no sé si pavimentará la nostalgia en su vientre
me quemaré silencioso detrás de cada palabra
como delfín cautivo que tiene su nombre.









Gio.

martes, 5 de noviembre de 2013

Silente

.

El silencio me ha descrito sus brazos
llevándome a sus hombros surtidor de música
signo asombroso de la miseria inalcanzable a mi martillo
de las horas bronquiales de demencia labrada en garúa
me ha traído su nombre y su aliento larguísimo no se esfuma
la condena se derrama en dinamita para el tiempo
las palabras no disfrazan los días
las calles y sus comercios son angustias
se manifiestan oxidando al hombre
al ser fustigado por la masa
al hombre incurable desnudo sin faro en su fuga
y yo me veo mugriento en los escaparates
rascando el llanto de la maquinaria carne en su estruendo de monedas
y su silencio me pesa vastísimo su silencio gime vegetal
entre abre su vestido ensancha mi ceniza
su cadera petrolífera baña mi lengua
mientras callo y espero baldío con el diluvio de no saberla
con la negrura nítida de su abismo.







Gio.

sábado, 12 de octubre de 2013

Aldeana

.

Me rajo amenazante en ese campo minado de tus entrañas
tanto colonialismo con prolongaciones de muslos
tanto indígena muerto acabó en tu caldera
me rajo en ciervos y tucanes en la sombra de tu nalga
doctora de sangre que retumba en las leyes corrosivas a tu rodillas
fue a nacer ahí la serpiente y mi planta lúgubre carnero
el acto de brotarse descorazonado en tu superior labio
en tu brecha sombra donde la lengua se cubría para no acallar mi voz
ahí fui a morir quebrantando el aliento asesino
el instinto témpanos derretían
y el amor como cuchillo se hundía en tu viento
el amor concebido en mi manicomio
me rajo con las palabras que evocan un alfabeto muerto
un homicidio de árboles conquistados por espadas.









Gio.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Necedad

.

No sabe que la condición de funeral se halla en el hambre
en su cariño silencio de hierba
lejano a la sonrisa de este octubre sintético
en las calles los mendigos reclaman brazos sin panes
gorriones y tigres en el prójimo
y yo lloro por la tiniebla amasada en la ruma
por su incendio ausente de ronquidos
transcurre su lugar por mis amígdalas
por el traje desnudo de mi frente
por el pueblo alarido lleno de mar en sus párpados
no sabe de mi estremecimiento
de mi insania masa nutrida de cuaderno
de su tinta viudez con el hombre ungido por establos
y falta el flujo de su anarquía
ese flujo pulsador de faros sobre mi cuerpo
y veo a la ancianía andar de tres en tres
en esta ciudad geriátrico de jóvenes que mugen
y voy enhebrando extranjerismos para una nueva patria
y es que su silencio me hace cada vez más pobre.








Gio.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Reyerta

.

Entonces fue la punta del abismo lo que cultivaba el cráneo
en la altísima fiebre de tus bordes
con el potro de bronce extranjero de tus caderas
esta provincia nocturna y mañanera
bebió del agua de tu espino sangrante pujante de almas
en los confines de mi pene ignorancia exaltado a los siglos
en el refugio oceánico de ruta almendrada
y fui sedicioso en tus alturas
mientras mis muertos me manchaban
en la meseta de un hombre antiguo
un hombre lagarto de razones que cede a su tristeza eólica
era el apogeo del tiempo en tu axila
tu puro nosotros incierto
una mandarina frecuente a tu hierba
y yo que no estoy hecho para las cimas
ni para el gigante suburbio encerrado en tu alma.









Gio.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Ojal

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Pongo las manos sobre el reposo y recuerdo los días que huyen
abandonan el pan se dejan la miga
entierran las semanas con la lengua frondosa de desierto
paso pensando carpintero de ira con mi verdad animal
es el número orgánico de su silencio ruido
es retratarse en los cerros en el burro de su zócalo
intentar arrancarse las púas
sin dejar que el cuervo ardiente devore mi instinto
me desgarro las sienes y ululo inhallable sobre las estrellas desbastadas
que me envuelven como hicieron sus muslos aliviando mis restos
pongo las manos sobre los párpados y siento mi cráneo rasgado
nutrido de escombros a base de golpes y caracolas enfermas
cuestionan mi lengua de chicha la garúa metralla
de cada hendidura de tiempo caviloso
esas mañanas de café aniquilado por colchón
mañanas de abrazos llantén
al límite de la tardanza y la hinchazón de médula
huyen con sus labios cántaro su pelo noctámbulo sus ojos de agravio
aclaro mi voz
me desaforo azulino
estrangulo mi nacionalidad de viento
y me perpetuo desfigurado a mi garganta.







Gio.