miércoles, 29 de abril de 2015

Estuario



Es como saborear un pubis de fruta en un tranvía de Lisboa y que la existencia deje de ser un bocado del pantano, donde nada un pez extranjero de pálido golpe; talado familiar de astilla, animal bisagra de la tierra. Herida escama en el sueño, batalla pupila en un siempre trino. Es como significar el aliento acuoso de la fibra, tener entre manos la semilla y el nacimiento del lenguaje. En vano la fuerza del trabajo se hace alba, las horas de tu cabellera llueven hacía afuera, la impronunciable gramática de la espalda, su columna ubicua de carne clama dientes escalonados. El migrante color del hombre en los pechos de un cuarto modesto con paredes de semen, al día siguiente servir mesas en huellas capilares, sentarse en el toldo mojado de las églogas que tienen nombre de elásticas carnívoras. El amor como objeto punzante no duele más que estar en las veredas con la saliva desnuda que estira su mano larguísima para el pan de la medianoche; el tiempo brota de la boca y alguna vez Oporto, alguna vez los ríos ladearon sus piernas y fui nube bestia de Boavista. Estar ahí aquí el momento de hoy umbelífero en cintura soledad, traslúcido sin peinarse la mejilla, un canto un nombre las letras como cejas para poemas de hormigón. Y el pobre, siempre el pobre, es quien recoge las hojas de esta ciudad. El mechero no me sirve, dame uno y te compro el clínex, sentémonos luego a fumar.







Gio.

sábado, 25 de abril de 2015

Ello también tú



Porque cometí el error lampiño de no ser infancia
transido oscuro en la redes de pubis
en las lenguas tejidas a los portones
así fui miembro de abismos
un faquir que evade los clavos con sus cajones de pieles
he podido retener el mar con un plato de rodillas
empiezan a sonar los números que toman posesión de los ojos
y debí amar a todos florecientes
debí los colores del vestido en un cheque de Marte
las esteras temblorosas estiran sus brazos para tocar el cielo
y el letrero nuestro se comunicó al antepecho de un meñique
cometí el bastón de la mañana con lírica madrilimeña
ya no hay cabellos que siembren ríos
no hay cristales de verso sonoro un cuerpo
ni joven ni viejo muero en el extremo de una gillete
sangro una ciudad que se ha ido de compras
los dientes aún siguen afilados como una lumbre de leños.








Gio.

viernes, 17 de abril de 2015

Trance



La he visto indomable
como los signos en mi talón queriendo
formar vida en pólipos de madreperlas
la he visto castaña con vaporosa luz
en los agujeros de la brújula que mi zapato
provee en su ya tan infrecuente isla
ha sido mirar en detalle su nalga meandro
para saberme atónito poblado de esquirlas
en la tersa víspera de sus ojos a distancia
súbitamente recuerdo leve su moño
que escarba ronquita fruta de oleaje
en mi delirio del mundo semejante a la pérdida
de noches bebiendo caudales avisos luminosos
para la fiebre de hospitales llenos de poemas
la he visto leyendo sus gafas esquivando caimanes
sobre mi estoica creencia de su labio semáforo
la indumentaria de mi voz delata la ruina de peruano
con sangrecita y su ceviche perverso que quiere llevarle
a hurgar su falderío y morderle el jardín
con pico y lampa en la célica vulva de mi linchamiento
pero se trenza en panoplias me dispara en la sien
el humo de su cabellera me entumece la expresión
me desarbola la lengua
y se va intangible por un rescoldo del tiempo.







Gio.

viernes, 10 de abril de 2015

Tumefacto



Cuando dejes de ser el muerto en el balcón del camino
busca tu boca y cósete flamas
reluce las moscas que ocupan tus sienes
prueba la puerta como ganzúa tersa en tu diestra metralla
cómete el pan duro y quema sentencias
parte la música del catre tierno de guagüita
divágate en pasto los ojos
siémbrate un geranio en el glande
lluévete sin miedo a las nubes ruidosas
despacio camina para aprender la lengua del bolero
que enterito se forma lechoso en algún rescoldo de la muerte
brama tu sangre entre gravilla y sé su fondo
sutúrate el vientre con tanta hambre
olvida la pierna que pernocta.








Gio.

martes, 24 de marzo de 2015

Desempleo



Me dice que vivo atado con la cuerda de un ahorcado
aquí donde lo oscuro potencia la calvicie
ha rebañado el colmillo la sonrisa
el triciclo de un niño con costras en los ojos
el mar desde la calle abre la ventana
y un réquiem falso de corolas se bebe los cubiertos
me abstengo de su frío
me engullo tiritando miles de pechos
desabrocho la duda y bailo trompo sobre mi palma
me hago barroco avestruz en cama salitre de disparates
para mi silencio puente de tu no me entiendas
y llega Madrid como palabra fracaso
llega Lima como una derrota
el apellido martillea lírico la médula de mi anacronismo sentimental
quiero hablar con la víbora
quiero mi cuerpo ser un árbol
quiero barquero navío monte caballo
quiero poder decir la rabia sin resentimiento
quiero no existe si una tortuga es tu mente
me lo dice y me destella carnívora verdad
el poema no alcanza y decapita
infanticida lagarto que destripa la luna.







Gio.

viernes, 20 de marzo de 2015

Bruma


Oigo agua golpear la piedra en un extravío de sangre, oigo la sustancia trenzar en boca herida de ritmo. Tumefacta bestia que fornica con velo, latido al viento ocioso, la respiración pierde su significancia ardiente. Me dilatan sin inflexión y veo como invade la melancolía del desempleo, calle soledad sobre una semilla lanzada al abstracto de tantos dentro de mí. Cómo decir de la pobreza vendimia, cómo hablar de sus pedacitos silenciando las caras, hablará la impureza de un brillo, de un estómago que no siente la música, de un trébol leve de ideas. Cosa extraordinaria el amor y el oscuro sexo de una voz a diario de curvas, austro avinagrado por el grito polar. Oigo la ralladura de la orilla aquella, la de volver con el fracaso en las uñas, con el hombro descalzo, la quijada imantada a la muerte, el alfabeto hocicando en la espalda. Es mi piedra destejida, mi alopecia de árboles, una carrera de perros chuscos que erosionan cada vertebra, cada aguardentosa desnudez, sangrecita de la fuente péndulo animal. Dactilar de un muñón poblado, la cobardía que arruga la madrugada de mi hueso.











Gio.

sábado, 28 de febrero de 2015

Alga


Turgente y liviana, sigilosa fragancia de música cordillera. Sonámbulo fulgor del espinazo que danza difunto en el pubis de una gata, palpable melancolía de metalurgia. Ráfaga de piernas, casquivano estirón de los minutos y el tristísimo tirante que se ponen las larvas al volar. Aroma ronco en cada partícula de los sentidos, dentelladas en el lenguaje, zapatos entre caletas, adminículo para lo fluvial en el tobillo de cada exceso, de cada socavón pensado en anémonas libando embravecidas el útero de Tánatos y bruma de alcurnia en el entierro de la mañana. Es flexiblemente la mano del abismo lo que me sostiene, un corcho de humo sobre el café, una pregunta fría, montes de sierpes bocanadas, en la oscuridad del faro. Un puerto de banquisa se exprime en mi lengua, monedas convertibles se masturban en la silente distancia. No hay amor en la política, ni en los puentes de un idioma de mástiles. Será que en mi salón hay sismos solitarios y guadañas besuconas, un pasmo curvo de medusas que engendran rebeliones. 






Gio.

jueves, 26 de febrero de 2015

Estalagmita


Es el olor solitario del viento en la encía
la arquitectura de un corazón charango
que cae sombrío de runas curtidas en la piel
coches pelícanos adoran la selva
se forman en las costillas guayabas relámpagos y albas de nieve
una garúa acribilla esta delgadez
quizá la carne se duerme aplastada por los medios de producción
el capital de un ombligo hace excremento de humano en su escroto
y es el intestino ganzúa sobre los ojos
las puertas cerradas de los puercos
la luna de un catre lleno de ansia
el manicomio coronado elefantino sexo de mi barba nervuda
perdonen esta cabeza sin bolsillos
porque dentro hay un padre piedra del sueño caldeado
un caguayo yace en mi glándula y tira del origen de un corpo enfurecido
dejen que baile carnívoro como un rayo longevo de tranvía
y que Wagner me espere mañana para la hecatombe final.








Gio.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Malecón



Mis ojos de extranjero desordenan los gestos de un ron
playa túnica agonía
de la ciudad roca sin barcas a sus espaldas
sin patatales en su política gargantilla
la nostalgia fue un derecho de la noche y sus meandros
caen cantando su tristeza alegre en las arterias
la luna pavimenta las ventanas
con su música ráfaga de dedos sedientos
la carne me transpira su tinta
sangra curvo desde su fondo y sus frondas me dan en los huesos
con los animales que flotan hinchados de sal
los charcos son la belleza del agua
el sol sigue pegando en lo oscuro
voy a gritar mi lejanía.







Gio.

miércoles, 7 de enero de 2015

Estupor de un gato que habla mi dialecto


.
Me arrebató la fábula esperanza de la combustión
de ser el sonido de sus órganos
el longilíneo acierto de su vientre
me partió una bala con cien teléfonos en el veinticuatro
con Albinoni siendo viscoso en su pubis
y sediento
parto sobrio por cuencos psicóticos
en el origen roto de calles que se arrastran en la piel
al norte la penumbra sale de un plato
hirsuto vértigo del martillo dándome como un cavaquinho
y erecto el vacío del salario con sus tropas esclavistas
en las constelaciones de un marxismo lánguido de piernas
aún quedan campesinos que nos dan la beldad
y me aferro a la tierra
al barro cuarteado por brazos de hondura en los tendones
a la nada usurpada de los labios de piedra
y escruto la infancia como exhalado espejo
sabroseando combato luna parcela gata
que lame los dientes de cada ideología.







Gio.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lejano puerto del norte

.

Ahí está el lado oscuro que resulta irrefrenable
la oscuridad nítida del cuerpo
donde la delgadez de la luz no puede penetrar
ahí está el grito del trabajador sin máscara
sólo con piedras en los bolsillos
en la penumbra dislocada grita su cabeza ascética
de su armonía de hambre nace su diurno
y oscurece la brega
su mesa en potencia ahonda un escalofrío
nacen criaturas solares que fecundan cadáveres
oscurece sus doce horas elásticas respira quemaduras
da de comer suturas a los hijos destejidos
se inflama lengua en vientre vacío
nacen de su garganta ternuras de metrallas
para su aliento nervudo
para su capacidad de frente alta que fustiga al enemigo.








Gio.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Estupor de un gato que quiere quemar la noche


.
Tengo un revólver en la voz
un azote con aliento a cerveza
un empobrecimiento luminoso ensanchados bosques
me han descamisado el vacío naciendo un lirio en el párpado
y está ahí el caballo entre las brechas
con el hombre que se inmola dulcemente en sus horas
se aglomera lluvia y una hecatombe en su rostro
su lágrima trabaja panoplias ante perdigones
el himno es su pulmón profanado
su yelmo voraz con clavículas entre los pinos
y yo testigo de su púrpura
del luto envolvente del sueño
mal cobrado el tiempo del calafate
que descolgado de la afrenta
este país come de su insomnio
y voy hurgando en mi desierto para quemar la superficie
porque este suelo quebradizo
me habla de monedas intangibles
y escasea mi cráneo
catapulta homicidas de mediodías
arcabuces humanos agitando serpientes
y es el destripado quien llora a oscuras
nace un revólver en mi cerebro
lo lleno de fruta para que los guijarros se bañen en pólvora.







Gio.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Estupor de un gato sobre la ventana

.

Los animales nos miran con superioridad
su política es solo carne para el cielo
somos restos de arqueología
axilas hacinadas bajo la nieve
donde tu pelo me clava gaviotas en algún puerto del norte
nos dan tanto en la fibra que el miedo se hace hacha
en la calle demasiado tiempo y hay una aguja en la dentadura
hay aluminio en la gangrena de un banco acostado sobre el hombre

la riqueza es la función carpintera del pobre
su canto un muchacho que va muriendo
y está la bacteria haciendo ruido
con su sollozo de satanes está doblando la historia

con lenguaje antiguo ladea cada encía
solo por darle piedra y secreción
por verle corriendo al desamparo
soledad espuma sin piernas
al horno aquellas extremidades
mi vejiga sedienta y bebo vaso en desempleo
mis tritones conservan tus ropas íntimas que me interrogan
es la miseria conjunta
acaricia el buitre la pobreza de su bocado
la deglución testicular de su barba

tenso y huesudo yace en la calle
sin amor de función alada
el árbol no abraza ese fuego
y sus rodillas se hacen dianas
el prepucio menguante
la violencia intima comprende con afecto su masa
en muchos siempres congelados
ha llorado su proyectil su ser contuso
y la herida sumando muslos
sumando orejas
sumando labios a la altura imparable de un filoso muerto
el trabajo la materia sonido ejecutante

el obrero y su tapiz
se descuelga pájaro en su hora
se muerde la lágrima y el límite
se desata los pies
avanza armado sin cifras
sobre la ciudad creciente de rostros fúnebres
el amor del obrero busca distribuir el alma
con presagio irrompible
nido volante de puertas
y al primer día se hundió hasta arriba de infinitos
se sacó el sueño la lagartija el zapato
masticó cerraduras entre las piernas.





Gio.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Hélice

.

Hay una mujer infinita con su claridad oscura
le nacen balaustres del vientre
donde la luz se escapa por cada rendija de su cuerpo
fueron países sin desiertos
los que coronaron todas las selvas de su boca
desenterrando la vida
de calaveras clavadas en cruces parlantes
y el cadáver da el estirón sentado al fondo del colectivo
viendo pasar un quiérete mucho
en la agradable soledad de sus piernas
ha dibujado dos gatos en la antesala de un agujero
confiere extravagancias en cada lindero de la piel
ha clavado lenguas en toda confitura
y sus ojos borrasca de témpanos tranvías
yacen empuñados a la ginginha
que duerme en su viento.







Gio.

martes, 22 de julio de 2014

La pelota



Hoy ha llovido en Madrid, poca cosa en realidad, pero esa poca cosa ha dejado un olor a calles mojadas, a tierra húmeda y el cielo totalmente nuboso. Entonces es inevitable que Lima vuelva a la memoria como estandarte de la nostalgia; que los recuerdos del pavimento sean un viento soplando levemente sobre un lamparín de kerosene, a lado de un colchón de paja impregnado de un sudor lunar muy cercano a la infancia y esos chanchitos tiernos que salen del barro, entrando a la casa. Va la amargura haciéndose lejana en una semilla de pacay y la noche soñolienta de grillos canta un valsecito en el techo que se funde con la garúa. Ese olorcito a jazmín que provenía de los jardines y que tonto yo de pequeño, confundía con olor a marihuana. Ya en cualquier playa caía al infinito, intentado atravesar las nubes, para divisar alguna estrella, pero mis ojos enloquecían en lo invisible, ponía los pies sobre la espuma y un mar confitado entre grandes bloques de hormigón, hablaba conmigo de ensanchar el mundo. Y no, a esa edad no fumaba, sólo respiraba humedad. La misma humedad que acompañaba al balón que rodaba sobre la compacta brea, algunos de mis amigos la pisaban descalzos, maniobrando aquel cuero viejo con toda la pobreza. Los partidos de fulbito se armaban con dos piedras sobre el suelo como arcos, donde el gol valía al ras, la técnica era primordial. Cada juego era una aventura y la garúa otra vez, garúa que se hacía barro ensuciando los pantalones. Como a veces nadie cenaba, tal vez dos o tres, quizá la mayoría, el hambre se trasladaba al cemento y a meter la bola entre las dos piedras del rival. Se corría y se corría, hasta llegar a casa cansados, para caer muertos en la alquimia de nuestros ojos peregrinos. Los días pasaban así, entre balones y también en grandes tardes de trompos, que hacíamos volar con la huaraca, el trompo que se volvía cometa, con su gran pabilo extendido hacia el sol oculto de Lima. Sol que sólo aparecía en verano. Ay, el verano, temporada de olas corridas de pechito, sin cremas y sin nada, totalmente a pelo, con el ultravioleta pegando en la espalda y nuevamente el esférico en la arena. Hoy ha llovido en Madrid, como ha podido llover en cualquier ciudad y ningún mundial de fútbol remedia la miseria. La miseria orfandad de cada hombre, el barro sacro que mancha la existencia y que sólo la pelota de nuestra infancia, cura, cuando volvemos a ella, a sus paisajes y callejones que nos calma y nos mejora.






Gio.

lunes, 7 de julio de 2014

Suburbio

.

Era demasiado. Tantas pancartas vacías en las núbiles calles, tantas voces congénitas y nadie aislaba la bruma. Todo era ascendente, no habían respuestas, se sentían tardíos en tumbas abiertas a altas horas de hálitos. Rezaban las rodillas al tiempo que el pan ausente en los niños les hacía la existencia descalza. Estamos próximos, decían, estamos acá, aniquilando pórticos en los balcones jugados al pie, en esta ciudad pasajera, que no nos cabe dentro. Es así como perderemos todo, es así si esperamos siempre maravillas azules que nos alimenten. Debemos estallar, decía uno. Debemos hacer estruendo en las ventanas y no callar en los brazos, vamos hacia la tempestad, el último minuto es importante como el principio fecundo de nuestros huesos. No seamos guarismos, nuestro estómago no es cerebro vacío, ni televisión satisfecha en su abundancia. Vamos al cemento, a las columnas de tumbas soleadas donde no atardezcan nuestras cenizas. Aún respiramos nuestro libre animal, es lo que hace fluir nuestra fugacidad humana, sin dejar a nadie dormir en púas. Hagamos ruido, que suene Bach en toda nuestra hambre, quienquiera que seamos. Un balón que nos encaje no resuelve la tristeza de las banderas. ¡No es un sueño inservible! ¡no es nada tierno el despojo!, seamos lanza de lo apremiante, seamos la pólvora que no mendiga vida.








Gio.

jueves, 19 de junio de 2014

Fervor

.

Millones de obreros se rompen y cultivan
latidos para su fauna
está el error de desnutrirlos con cemento
con vientos que duermen en la congoja
está el error de la palabra pútrida y el canto paterno de los abismos
la rebelión es la patria que galopa como bestia violinista
para un andamio incrustado en la piel
millones de personas destruyen su fondo
para revestir estadios de selvas hambrientas
¿cuánta arcilla engendra el balón?
¿cuánto ruiseñor canta en la playa?
¿cuánto extranjero beben niñas por amor al fútbol?
llevan la incisión en reptil dinero
de tanto salario submarino
es el juego exquisito de los hombres
ganar cadáveres con aliento que griten al verde y al plasma
con el estómago vacío.






Gio.

miércoles, 11 de junio de 2014

Óseo


.
He olvidado el libro que una vez fue cernícalo de mañanas frutales, expatriando la cordura por diminuto tiempo, por todas mis voces habitantes. El egoísmo contempla como construyo ventanas a cada tumba, para que respiren los muertos, para sus pies fermentos, para su baile párpado que le abría la falda. Sacrifico cada potro en mi garganta y el dolor amanece ausente, ningún oficio aliento borra la historia de la que estoy hecho. Son antiquísimas cada letra de mi carne, dejo marchar a algunas, otras se convierten en islas y quedo silicio, élitro sobre la tierra, extraído de un saxo. La noche es hembra trigo y alga de desmemoria, engendra colmenas que alimentan mis calles, se aproxima a mi cabeza ambiental, a la armonía trifulca donde parto secundario. Es su tiempo gris el auténtico pájaro del pensamiento, ojalá fuera almendra donde el cielo bulle, donde nada marchite su fruto y que sus manos de arcilla se desaten burbujas en cualquier puerta del desierto. Nada fue estéril, todo fue sustancia vulva tiniebla sangre de una aurora frágil, en un país pequeño.








Gio.

viernes, 9 de mayo de 2014

Acepciones

.

Si danzáramos como gatos en exaltación
cada fusil sería un hombre profuso
que fascinaría al mundo con su alumbrado público
y daría rienda escasa a las bocas en procesión
si bailara la extrañeza con sus ferraris interminables de miseria
habrían rincones plagados de noches guerrilleras
no habría miedo afuera de la escritura
el zapatero clavaría extasiado una oruga en los violines
y es vasto tu rostro tu miel inexplicable
que danza rojo hasta exprimir el sueño
es vasta la ausencia la lejanía y el capitalismo amoroso
y los hombres hambrientos
y los hombres robustos sin espíritu
están todos descampados sin hallarse
todos laqueados de excrementos y de farándula de ultratumba
y sus campanadas que danzan alrededor de nuestros cráneos
y tú y yo
dos gatos desconocidos
madrileñamente extinguidos limeñamente virulentos
en aquello del amor no correspondido
como humano carnívoro sin carne.








Gio.

sábado, 19 de abril de 2014

Sensistemalismo


.
Soy el origen de las razas
clasifico el cardumen con cañones
sin embargo construyo fantasmas en serie
me alimento de la ignorancia aspirante a la ceguera
acumulo fragmentos de abismos para retratar esperanza
soy el hambre
y el eclipse solar de la mirada objeto de los sueños moribundos
tan jubiloso como boca en néctar que emana de la textura de tu rostro
cuando el sonido de los bolsillos azota tus ojos embarrados
soy el alcohol de cada centímetro de tu garganta
con el grito ancestral de tu amnesia
soy el negro de la frontera acechando continente
la indiferencia del lenguaje con todas sus vallas y opulencias
que transitan el color
soy una medianoche sedienta y navego avaricia
en el corazón flotante de huesos de los santuarios
que han arropado a los muertos del pan
lagartos días sin substancia en el desconocimiento del ser
donde yace el espacio sin conciencia
donde entro a tallar marinando tu casa
golpeando tu sangre esqueleto para comer de tu carne
soy el sudor perfumado y absorbo tu esencia
soy la violencia embotellada de tu fulgor
el engaño permitido de los templos.







Gio.

lunes, 17 de febrero de 2014

Cavernosa



Cuánto labio huracán desbordado arde en la semilla
abre cabeza y pulso telegrama en el equilibrio prepucio
acaso el sur de mi torrente circula vicioso calzado en el cuarto
en el cuarto piso escalón membrana
en la cuarta vulva flamígera y jazmín danzante
es tu pantalón de musgo y mi réptil adormecido en el cieno del olor
donde mi sombra andrajo se ve sepultada por tus muslos
y mis pies distantes a la noche siguen talando el muro arbusto
lecho de marmol impenetrable como horizonte
hay dentro de mí un grito tranquilo desnudo patrón tendido
que se ha tatuado en la entraña un yaraví
un destierro soleado de negrura
con golpe fino y vegetación de viento
un incierto canto navíos de pelos
son las ganas chorreantes del beso
del testículo sediento atado a su reflejo humano
cuánto bosque hay en tu cercanía
cuánta fruta en tus dedos apretando mi mano
cuánto nosotros nos queda para ulular sin temblores.








Gio.