miércoles, 15 de mayo de 2013

Piel de cocodrilo

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Dánzame la lluvia
que el amor es piel de cocodrilo
un fusil apuntando a los devotos desnudos
oscilan en las paredes en las flores que desangran placer

dánzame la lluvia
y azulea mi tempestad
que el desierto no sabe de profetas
sólo de los olores bermejos de las gargantas tragadas entre sí

dánzame la lluvia
que crepito como efebo
en las hondas cenizas donde las fábulas resplandecen de miedo
deja a la nieve desnuda en la primera erupción
la salvación es la brecha atrapada en tu entraña

dánzame la lluvia
y mis raíces bordearan el aire de tus huesos
que conducen a la violencia de la cornisa colgando bisontes flamígeros
en el canto embalsamado de tu melena
donde el agua carece de dueños.






Gio.

martes, 14 de mayo de 2013

Boca y saliva

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No todo puede ser boca y saliva
ni semen que abandona la noche

hay lenguas ganzúas
estómagos cubiertos por tritones
que se aglomeran en el oído

hay un calor en el sollozo
sangre en los ojos
un viento unido al murmullo de esos pies
que acoge el golpe en la existencia carnívora

el olor del pelo enredándose en mis dientes
con el caos de unas piernas que se anudan dentro
en esas puertas de la angustia
en esa salvaje extranjería donde nadie tiene nombre

sabes del hospicio de mi musgo muerto
de mi mandíbula que tiembla mar
del cuerpo como horizonte al final del tiempo
de mi hombro navegable para tu enfurecida calma

cuando dos sombras se juntan
los contornos arden las mejillas se encienden
y los pájaros entretejidos a la luz van cavando su vuelo.






Gio.

martes, 23 de abril de 2013

Ratón de elefante

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Tuviste miedo,
tus ojos envejecian con los nudillos,
viste el horizonte en sueño
y no sabías peinarte

un diente de leche se escondía de tu boca
porque el estómago te ardía
en el envés del padre
y recogiste
la mejilla de tu madre
sin humedecer sus cabellos

entonces fuiste garganta de pájaro,
ratón de elefante,
ausente crespón de los devotos,
calle de aeroplano anidado en tu lengua

galopaba en tu cabeza un colibrí de dudas,
un murmullo incrustado en yunque
y en tus pupilas
el mundo jugaba a ser violento.







Gio.

domingo, 21 de abril de 2013

Delantal

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Sus manos cocinaban la dulcedumbre de tus esquinas
como el amor que profesaba a su tormento

era su delantal y sus manos de cebollas
el murmullo de su pestaña
la lámpara del silencio,
la madera de una ventana desvencijada
que no cedía al derrumbe

esas manos acariciaban tu cabeza
de forma que, la angustia, no se apoderaba de tu pómulo

fuiste testigo de los grillos entumecidos por sus ojos,
de su risa que escapaba de naufragios,
te enseñó la entrega
como manera de amar hasta los errores.

Sus manos cocinaban las alturas, los sortilegios
las fuentes de versos que se empotraban en tu carne
como vela que pide viento,
como rostro de neblina que buscaba su pan
en la fuerza de una lágrima de madre.






Gio.

martes, 16 de abril de 2013

Ojos trapos

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Me he detenido a observar la astucia del miedo
como el ciervo que se come al león
como locomotora que se interna en la selva virgen
para escalar en su metamorfosis
después de ponerme sal en la herida
llenas de madrugadas llevadas al hombro
dejando los cementerios de tantas vidas
que hacían de mis ojos trapos
el kerosene pidiendo arder en la miseria
donde comían aquellos cristos deformados
que buscaban belleza en su oscuridad
y la palabra como árbol ha ido naciendo de mi bronquio
el silencio ramificado se ha ido enredando en un ombligo nuevo
en un párpado que contiene el agua de un sexo engranaje
con la empuñadura de un jazmín que se abre frondoso
al destello de mis pequeñas muertes.








Gio.

miércoles, 3 de abril de 2013

Lo que puedo dar

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No lamento no poder ser el sueño de nadie, yo sólo puedo dar realidades: oscuridad, luz, nada de opulencias; un estupor columpiándose por la saliva y los colchones; un pecho que se abre a lo largo de diluvios, lleno de callejones que se hilaron con los avernos de las dos últimas décadas; puedo dar un pie, un brazo y más de una cicatriz, hasta el hígado obsidiana que segrega el veneno que me sostiene. Dar la vida de la sombra que me brota, con la fuerza del belfo inquieto que habita ensangrentado en mis palpitaciones. Una lamparilla de demencia, una vegetación precaria, un tambor que circula por mi sangre y que abraza las raíces, puedo dar; incluyendo el nacer de un descubrir de las frutas calcinantes que dejan el sabor de las pieles que van mutando. Yo sólo puedo arder sin consumirme y dar el fuego que contiene el agua con una mirada limpia, preguntando siempre a las ballenas por qué dejó el mar al hombre mancharse de barro. Yo sólo puedo dar el color del brasero sin dejar de tocar el suelo con los dedos de las aurículas que levitan cada vez que gritan en una plaza pública para defender con sus dientes el derecho.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Gio.

sábado, 30 de marzo de 2013

Hipótesis

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La felicidad es una hipótesis de la bestia que nos habita
agotada en la estancia volátil del deseo
se ciñe en el lecho ilusorio entretejido de mar
con el andrajo embustero del lenguaje lienzo
se levanta ante la existencia mal cicatrizada
por el yodo del naufrago
por la partícula frondosa de las pieles gastadas
que abundan en el árbol del miedo.
La felicidad es un lugar donde se columpia el pensamiento
enmohecido por los devotos que aman la ausencia.









Gio.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Sucedo

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Aun estando solo, sucedo.
Ocurro con el vértigo de las mañanas
y en las aves nocturnas
que ululan en mi corazón de destierro.

Todavía retumbo sin trabajo en el equilibrio del despojo.

Y no he muerto.
Acumulo pólvora en mis ojos
para abrir fuego con la lluvia que inunda mi rostro.

Me resuelve la duda del desierto
se levanta del polvo la sombra
la sangre pernocta densa
como animal desdentado que huye tiempo.

Soy acto de hombre en cada engranaje del párpado
cada pulmón construye una mirada líquida
flamea la sangre contenida en bocanada
porque sucedo en la brecha que provocan mis errores.








Gio.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ella me sabe

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Componerme en la hendidura que construye el paisaje
emprenderme vuelo pavimentando la cabeza
contarle a mi madre sobre el fermento de mi uva
decirle que los cuervos son colibrís
mi claridad va en longitud con la sonrisa
que llevo pólvora en los ojos
y los sueños siguen siendo mi espuma.
Pero ella me sabe
siente la huella de mi corteza
sabe de mi altura de monte desyerbado
de que enciendo los días buscando inexistencias
y sabe que los bisontes ya no habitan en mi aliento.









Gio.

martes, 5 de marzo de 2013

Poema líquido

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Quiero escribir un poema sin moral alguna. Un poema geyser y barométrico. Un poema con zumo de fruta para el buen sabor cuando se derrame en tu boca. Un poema brasero. Un poema sin dolor, sólo que te deje adolorida. Porque un poema nunca es indecente. Un poema es mi aire fálico que se mete por tu glándula. Quiero escribir violento hasta quemar la noche. Quiero que tu bronquio arda y flameen columpios en tu esquizofrenia. Quiero arrancarte los flecos y darte duro en el alma, desentrañar tu fuego, ahogarte con la leche. Desgarrarte sin socorros. Escribir un poema líquido que se escurra por tu rostro. Escribir un poema que te frote y que muerda tus orificios, que transite tu ano, con reguero de veneno. Quiero que enciendas la luz para que veas a mi argonauta quebrarte el vellocino, salpicarte los pechos, poner mi lengua en tu aserradero hasta secar mi garganta. Quiero escribir un poema hasta hacerte correr en estampida.
 
 
 
 
 
 
 
Gio.

jueves, 28 de febrero de 2013

Huaca

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Se queda mojado como papel, listo para estamparse. La lluvia donde quiera se curva y chasquean sus huecas gotas en las vastas aguas. Ese camino suntuoso del para siempre, irrumpe polen por las letrinas; hacina la tarde humo, con su sabor a pechos. Es la confusión de la sombra, del ojo lenguaje, de los golpes que despedazan las estancias. Hay un hombre en la arcilla confinada, sin patrón, sin resquicios, con la sangre bebida de un clítoris y sus principios de tantas veces; lleva el mar en la boca, sucumbe a las áticas carnes, en el clandestino tobillo de una huaca. No ha supurado el alivio de los derrumbes, el polvo milenario ensancha el paisaje; se ha desvestido de costa y es un hombre de féretro, de barro cocido, de montaña de adobe. Se queda solo y todo se vuelve un recuerdo precario que lanza su lámpara sobre los párpados.
 
 
 
 
 
 
 
 
Gio.

martes, 26 de febrero de 2013

Animal

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Me llevo bien con mi animal porque no lo he domesticado
se escurre como burbuja leonada sobre la soledad
el lazo de su camisa de fuerza se ha roto como el tren que rasgas las flores

es tiempo del refugio por donde se arrastra el viento
porque la crueldad se imanta al aliento de este mundo.

Se condena estar triste
se condena el recuerdo que actúa como diosa en el despojo
se desvelan transatlánticos en el puerto prohibiendo la neblina.

Mi cuerpo se convierte en la ofrenda para los dientes de la noche
con caracolas precarias que depredan mi encierro
y cada cabello lo voy sembrando mío
cada luna va tejiendo los senos que fueron mis párpados
cada acertijo de su sexo campana respondía a mi silencio.








Gio.

jueves, 14 de febrero de 2013

Tres poemas de "El hombre cuneiforme"

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Cabeza migratoria

Cabeza migratoria que has saboreado la servidumbre de los garfios, aquellos que se disfrazaron de huida, esos que agravaron la anemia con las astillas de los treinta y tres años, entrelazados en chumberas y hogueras, en quincha y estertores, en yunques y latigazos, en candiles incendiarios que ardieron en tu lengua de miga, en tus estoqueadas papilas, por ese cáñamo pétreo que reverberó los galeones de tu saliva, en ese amasijo de clavos ardiendo, que degustaste complacido y que engulliste en la resaca de su óxido. Cabeza de imán que se agrieta, monolito que erupciona sobre la ceniza sembrada en el pasado, defines la luz del inexorable cuello serpentino, agotando ésta ciudad que empuña el pelambre, en aduanas preventivas con lazarillos y catacumbas dromedarias. Cabeza descorchada, hacinada a las piedras kilométricas de una lotería que juega con la flacura de los marfiles y que zumba como la mosca fecal que se clava en la garganta de la tragedia. Cabeza clava, que irrumpes, arrebatado, en el follaje del alfabeto de las serpientes, que fecunda la voracidad de los metales humanos.
 

El hombre cuneiforme

Qué generoso es el tiempo nube, la tumba que duerme, el astuto riesgo que ruidosamente me lame como esa boa que se desliza sobre mi cuello. Todo es un disparate, mi tórax se expande, se asienta en mi espalda y no hay incógnitas en los linderos de los fusiles, cuyas balas se pasean por la identidad del hombre sueño, del hombre espina, del hombre cuneiforme que transita a pie por Madrid. El gallo no canta por la ciudad, padece de ronquera macerada en un abecedario repatriado por las calles, en ese cemento alvéolo, rellenado con cáscaras de minutos arranchados al infortunio.
Generosa la patria de los cangrejos, esa que también es la mía y la de todos, esa que es azul y que te obliga nadar a contracorriente para ganar la carrera de los pericardios, traspasando el eco de la propia voz, incitando que la charrasca de tungsteno se clave por las esquinas de los abrazos y que mi reverso se vuelva piano, con las teclas anidadas en la columna. Y mi simpleza se cansa, se duerme, se convierte en impertérrito silicio de la palabra; se vuelve mar, facción, hojas que gritan en su irracional búsqueda de todo lo desconocido, para al final sonreír en el guarismo del silencio, donde dejé empeñada la muerte.



Utilidad poética

La verdad es que la vida no es absoluta
se extiende tajante por los símbolos de la muerte

la enfermedad del hambre,
la miseria de la ignorancia,
se suscriben apegadas a las costillas de la realidad

si sirviera la poesía para aliviar y aplacar faunos
los jacos galoparían entre bosques de niños
y éstos olvidarían los cactus del cuerpo

el crujir de los huesos y el trinar del estómago
son campanas de mediodías,
son candores insultantes
al desolado aliento sintético
que ahonda en el bronquio

mientras el peso de la espada
ya no corta naranjos
la opulencia de los olivos
va acabando con los sapos que alimentan los versos.




"El hombre cuneiforme" es el primer poemario que escribí como tal, terminado a principios del 2010. Tiene 56 poemas. Podía haberlo publicado en papel hace un año atrás, pero no quise, por las constantes correcciones que le hacía. No estaba convencido. Es posible que pronto lo publique en la red, en pdf, para quienes quieran tenerlo gratis.



Gio.

domingo, 10 de febrero de 2013

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Me llevo bien con mi animal porque no lo he domesticado
se escurre como burbuja leonada sobre la soledad.
 
 
 
 
 
Gio.

viernes, 8 de febrero de 2013

Deshabitarse


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Las horas vacías de mi persiana son dos párpados cerrados
hacen poesía con el palisandro agujereado de mi pecho
y vengo del miedo
de la ebriedad de la niebla
de la humedad que habla con gesto harapiento
del abandono sometido a los tentáculos de la asfixia
porque fracciono la sombra
mato la lengua que me escribe con sus pezones dislocados
hay en los rescoldos una ley inconfesable
desapegan heridas a los escayolados encierros
mi cuerpo que fue habitado con paredes de manos
se convierte en corona de vaho
resbalando por el fuego cristalino de unos ojos idos.








Gio,

lunes, 4 de febrero de 2013

Ofrenda


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Mi cuerpo es la ofrenda para los dientes de la noche
caracolas precarias que depredan mi encierro.





Gio.

viernes, 1 de febrero de 2013

A pecho abierto


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No fue capaz de protegerme de las arenas
esa intemperie que asalté de la ceniza
de ese tumulto hoyo impreso en mis centros
para fragmentar la humareda
no fui capaz de cuidarme
del viento que pega en las costillas
del perfume de su respiración
de la violenta ternura de los niños muertos
que vuelan rapaces
por los cantiles de mi cuerpo
en esta locura de marea
de noche fósil dolorosa de cuencos y flaquezas
me he quedado sin sus ojos para andar
y me extravío en la misma luz
hay en mi fondo un latón oxidado
que refleja la sequedad de mi gris
la orfandad de un pecho abierto
incapaz de muchedumbres.









Gio.

miércoles, 30 de enero de 2013

Gusano

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Y cuando me haya ido
seguirán abandonándome
en lo oscuro el recuerdo afilará sus dientes
se necesita la distancia dice el silencio
mientras mi pecho queda deshabitado
¿cuánto puede resistir un cántaro?
¿a qué temperatura se funde un címbalo?
mis manos de chimenea no tiene el engranaje
que busca el heno para arder
el destino es puro estiércol de tulipanes
mi cervical es la piedra pómez que acaricia la sal
es otro tiempo y los contornos siguen carcomidos
cuando yo me haya ido
nadie verá el aire asmático de mi pulmón
ni habrá coagula de polen fresco
seré larva bajo la tierra
sin influjo sin estirpe sin el pálpito.








Gio.

martes, 29 de enero de 2013

Acrópolis

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Entre los andamios del Acrópolis los dioses arderán por la humedad de nuestro aliento tu boca centella hallará mi voz en las columnas desvencijadas en la saliva sobre tu espalda y en el potro sin descanso que anudará la lámpara noche de asfalto y de escombros en los sueños perfumistas que se prolongan en calderas Afrodita me cortará la cabeza y la pondrá en tu vientre rodará entre tu hierba flameará en el penacho de tu ave sembrada en las vigas cual Sísifo no dejaré de sostener la lluvia del balancín oscilante de mi cráneo con mi sombra siempre desnuda con la piedra reflejo de mi isla nuestros vestigios hirvientes serán los bisontes de cieno que pululan en nuestras lenguas ventosas.
 
 
 
 
 
 
 
Gio.

lunes, 28 de enero de 2013

Núbiles canciones


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Tanto tiempo en la ciudad donde construía mis vísperas
mis alas se hacían imperceptibles al borde del vacío habitable
mi lugar se asentaba en un charco en un sol
en la clarividencia del trabajo
fueron inviernos silentes los que curtieron mi piel
ahora me hallo con mi cáscara en el estupor
sembrando la suerte por las calles
buscando un paraguas para este vértigo
que encuentra violencia en mis ojos
callejeo por los sueños de todos
y el orador escupe la miseria
sus agujas golpean las mañanas
los pensamientos boreales se han congelado
los propios muertos cantan sus núbiles canciones
los días escasean para seguir mirando en el fondo de la taza
es el viento quien contiene la historia de la tempestad
el tranvía ya no pasa los nudillos me salivan
arde mi sangre en el frío desocupado
y hay un hambriento que corroe su fuga
su lánguido
su crispación fecunda.









Gio.

martes, 22 de enero de 2013

La vida

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La vida es nevar a veces
es ser marmita de hogueras
ahogo de cabeza tendida en la sombra
con la incisión cauterizada 
en garúa de una tempestad

es ser un goteo de sangre
linterna de sombríos peldaños
andar sin faros de marioneta
como navegante sin óbolos
atormentado por Caronte

la vida es ser barro
manchado por la nieve.







Gio.