miércoles, 26 de agosto de 2015

Ciempiés



señores diputados
cuerpo o arpa de mi cadáver
las gallinas son lenguaje de su abundancia
tornasoles de una calle aledaña ardiente en los números
y en sus fluidos enmohecidos en la turba
aquí uno consume cinematógrafos
compra terrones de punta
con panorama a los estómagos que envejecen
pregunto a las aguas si el pimiento está desesperado
si el duelo se ensancha en los bolsillos de cada letrina
uno no nace César Vallejo
la ternura es robada por la época y su precaria humanidad
uno sólo lanza su grito
escribe sus ojos
disloca el horizonte con puertas mentales
y las balas llegan a la sombra por tantos interrogatorios
uno es pez de fauces con axilas
golpe invertebrado que va cavando su peso
boca punto de reyerta donde arden las monedas
purisísima economía de ganzúa sobrellevando los cajones.







Gio.

lunes, 24 de agosto de 2015

Inmarcesible


Sonríe el niño y mi suarda garúa erosiona la aguja
compensa la muerte la equidistancia de los hospitales
la calle ensancha los ojos antojados
vuelve la mirada como el pan viento de un brebaje
sonríe la semilla y el granizo germinado
levanta los brazos porque sobran bicicletas
la confusión se desgasta con el frescor chorreante
de una voz trenza en el barro
cuadernos confines se coronan videntes
y el niño inunda la arteria el portón
un vaso de púas doblando las letras
madriguera aeródromo para los pies
del peso adjetivo de treinta y ocho años
un equipaje de cien mil losas de cisterna
sonríe el niño en su muchedumbre
lanza su barca sobre la arena de un tobogán
¿hacía qué flecha su bárbaro?
¿qué columpio la tardanza de la edad?
¿qué lejano el vino de sus dientes?
aritmético el mundo en la cabellera del hombre precario
sonríe el niño e incendia necio la llanura.







Gio.

jueves, 13 de agosto de 2015

Negro



Allá en la tristeza todos danzan
todos se multiplican nebulosos y prosaicos
saltan     saltan    saltan
hasta la elocuencia del sol sobre los ojos
bailarines lunarios de pieles noches
cantos de pies sabanas
lloran como tierra en los quinientos frutos
hombres simientes de la nieve con kilómetros de mantas en la espalda
saltan     saltan
hasta la intuición de los naranjos y las vitrinas
llevan muertos en los hombros
así cruzan la lágrima el hierro la quemadura
una bala blanca es la cerradura que no llega al escalofrío
buscan un plato compuesto de números
la substancia exaltada en sus cabelleras
sueñan el trabajo los espejos un iris donde enraizarse
brujulean campánulas en los lavabos
abruptas monedas llegan deshojando la cadencia
corren     corren
les persiguen
los caimanes azules huelen la sangre
quieren exterminar a los danzantes que pronuncian: soy humano.








Gio.

martes, 11 de agosto de 2015

Anuncio



Busco trabajo con mi alma fuera del pecho
pedaleando la fractura de esta lengua
como transeúnte que mira su extrañeza en los bolsillos
cruzo los puentes en los translúcidos vibrantes
cientos de copias reparto con mi sutura
disfrazo los ojos del tiempo llevado en el vacío
el sol parte la vértebra con su esbelto relente
cada paso zumba como una granada haciendo aritmética
se humedecen mis costillas en la tardanza del estómago
alimentar el hígado con ventolera acostado en la palabra
busco el arrullo de un ahogo
explotar en el pezón de una trompeta
y ser útil en el derrumbe
busco trabajo órgano con la sonrisa partida en hectáreas
presento salud de dieces congénitos
habilidad de dientes en las peceras
unas ganas de ojos por dos piernas y dos brazos puestos en el cerebro
¿qué techo tendremos tú piensas?’
¿qué relámpago pasará por el humo?
¿qué persiana verá escribir el hambre en el pánico del centavo?
¿qué boca? ¿qué fruta?
¿qué mujer? ¿qué amor?
¿qué animal desnudo?








Gio

domingo, 9 de agosto de 2015

Salsa


Ocurre que busco en el ritmo
un baile de aflicciones profundas en la arruga de una loseta
música antigua de un río con pliegues de choclos
tambores vientos se escurren por las arterias
vaso de mar fecundado por el siempre
nostalgia de cangrejo se extiende al látigo
en el paso sumergido de La Habana
aquel aire de la vida vientres luces ménsulas
cantinera forma de sublevarse a la colgadura de los muertos
hallo en el ritmo aguas pueblos de cantos girantes
pueblos sobrevivientes a las despensas
un puerto polvo en su hopalanda a hombros de su soledad
rojo rodante delgado de estancias de invierno
sustancia balcón para la alegre sombra
resina de centeno en las aves del baile
con la letra sufrida de la risa de mujeres de barrio
que agitan las heridas de nieblas hervidas
buscan en el ritmo como ventanas de hoteles
sucede busco hallo en un timbal la frecuencia
el pellejo de bestias que dialogan
la quemadura submarina del esqueleto.









Gio.

jueves, 6 de agosto de 2015

Argumosa



La belleza son los muertos
revueltos entre las mesas enfermos del apéndice
se han instalado en el cemento con los pelos de punta
con la frecuencia de los cuartos vacíos
la abundancia devoran sus brazos
ríen hechos cadáveres
constelación de rostros debajo de sombras
en el pedernal de la lluvia se hacen escafandristas de los pulmones
se transfieren las costuras
lánguidos torsos de sus caducas heces
hacinados a la sed de las ginebras
donde una ballena atónita ha poblado los relámpagos
y el único camino son monedas escritas de algarabía
se perfilan las mañanas picoteando témpanos calle abajo
una enfermedad lírica en morenas de cráteres fluviales
la cadencia de los gestos debaten en carretillas
a pie de árboles disecados por orines
meditación fósil boca fósil
el silencio se reduce a extinguir el cráneo y a llorar por un León
las máscaras como pozos de ausencias
cables pelados que caminan
a todos los músicos les cuesta el equilibrio.








Gio.

martes, 4 de agosto de 2015

Brado



Mi política es un sexo penetrado por el océano
una albicante agüita de cantina
roseada en los recantos de sus rieles
su cuerpo es todo el verano para el verso
arpegio el día en que la carne derrame esos muslos
y su meseta ensortijada sea donde aterrice mis aviones
pero bailo con las arpas en el sorbo de un poncho deshilvanado
los oscuros humores hierven a la masa
el ágil nervio de ponzoña resiste al perfume
la calle es el tálamo de mi fémur
a pie la escritura se hace pupila
belleza descompuesta en los números
repartir entrevistas con las fotos carnet de lápidas
convulsos oficios de un sistema abrasador
no quiero perder el delirio la realidad espuma la letra de mi estancia
transformar mi anatomía en una exhalación
la agonía está en el fondo de la camisa
la luz es el prodigio vertido en el caos
y la garganta desabotona al niño ardiente que se niega al tedio.









Gio.

lunes, 3 de agosto de 2015

Los días claraboyas



Parado entre los cascajos mientras espero ticket
el túnel se bifurca y nuncasesabe se presenta en las nupcias
es el quince de rojo cuando hay que firmar
un asma de metralla preguntándome
si te da de comer el fluido resiliente o el concolón de la olla
son las dos del páramo
hallaría el pericardio en la prístina
la limadura craneal abre la soledad en un claro de labios
puede fugarse la esperanza de las maldiciones
pueden los no alcanzados correr como perros sin dueño
para comer pólvora en las noches que soplan
desyerbado desmenuzo la arenga despeino las balas
acopio horas en el desahucio de la certidumbre
supe por los muertos la verdad de las braguetas
del vacío del vicio con los pantalones abajo
la realidad del lúpulo hace el gesto de robarme
martilleo mis costillas en el caldo frío
saco la billetera
y mi lenguaje forma el ingrediente para el hambre
la belleza es una funcionaria con forma de medusa.








Gio.

viernes, 31 de julio de 2015

Garúa


Estira el sol
en los ojos se alarga la frente con un rostro helado
estira el sol en el asfalto
y su espuma enciende las sienes
azota la roseta de un camarero que danza
hiriente estribo bajo el mechón ropavejero
la vereda caliente el pecho roído el estómago de tierra
craneal remoto de una fiebre
el insolente lujo de un bostezo
son los bronquios flameantes subiendo el cerro de sus vértebras
las esquinas se hacen nervudas en su delirio de hombre oleaje
deslomado vuelve sobre sus pómulos
levanta una hoz sobre el paisaje y recorre leopardo la ceguera
estira el sol su sistema circulatorio
su cuchara sangra en la boca
palpita la hendidura en la puerta del supermercado
no hay dos por tres para el sueño brazo leche pavor de una cabeza bautismal
es la herida un cuerpo un soplo de la carne
es la herida la conflictuada sustancia para seguir.







Gio.

sábado, 25 de julio de 2015

Elástico



En quién soy todavía si pulso la mirada en la hondura
si salgo arbusto con la capacidad de amar los temblores
desabotonado en la curva del sexo alimento
con la lengua en refilón de tres navajas profusas
hay que tener riñón para vivir con poca alma
un chorro de luz de siete euros la hora
una bandeja de hueso cortado por movimiento
después abandonar el ser del tiempo donde no eres
en quién soy poblado si afásico luzco mandibular
el desempleo de la sangre con toda su inspiración
un estupor de puertas en cada ojo preguntando
una fruta derramando bocas que endurecen
veo suturas en el oleaje
orificios en el agua hirviendo
una habitación donde no duermen las arterias
una alegría atascada en la garganta
una piedra que sangra cuando tropiezo.







Gio.

miércoles, 29 de abril de 2015

Estuario



Es como saborear un pubis de fruta en un tranvía de Lisboa y que la existencia deje de ser un bocado del pantano, donde nada un pez extranjero de pálido golpe; talado familiar de astilla, animal bisagra de la tierra. Herida escama en el sueño, batalla pupila en un siempre trino. Es como significar el aliento acuoso de la fibra, tener entre manos la semilla y el nacimiento del lenguaje. En vano la fuerza del trabajo se hace alba, las horas de tu cabellera llueven hacía afuera, la impronunciable gramática de la espalda, su columna ubicua de carne clama dientes escalonados. El migrante color del hombre en los pechos de un cuarto modesto con paredes de semen, al día siguiente servir mesas en huellas capilares, sentarse en el toldo mojado de las églogas que tienen nombre de elásticas carnívoras. El amor como objeto punzante no duele más que estar en las veredas con la saliva desnuda que estira su mano larguísima para el pan de la medianoche; el tiempo brota de la boca y alguna vez Oporto, alguna vez los ríos ladearon sus piernas y fui nube bestia de Boavista. Estar ahí, aquí, umbelífero en cintura soledad, traslúcido sin peinarse la mejilla, un canto, un nombre, las letras como cejas para poemas de hormigón. Y el pobre, siempre el pobre, recoge las hojas de esta ciudad, le dan un mechero, una isla, coge su fiordo para la noche, se sienta en el pedraplén, intuye un horizonte con legaña.







Gio.

sábado, 25 de abril de 2015

Ello también tú



Porque cometí el error lampiño de no ser infancia
transido oscuro en la redes de pubis
en las lenguas tejidas a los portones
así fui miembro de abismos
un faquir que evade los clavos con sus cajones de pieles
he podido retener el mar con un plato de rodillas
empiezan a sonar los números que toman posesión de los ojos
y debí amar a todos florecientes
debí los colores del vestido en un cheque de Marte
las esteras temblorosas estiran sus brazos para tocar el cielo
y el letrero nuestro se comunicó al antepecho de un meñique
cometí el bastón de la mañana con lírica madrilimeña
ya no hay cabellos que siembren ríos
no hay cristales de verso sonoro un cuerpo
ni joven ni viejo muero en el extremo de una gillete
sangro una ciudad que se ha ido de compras
los dientes aún siguen afilados como una lumbre de leños.








Gio.

viernes, 17 de abril de 2015

Trance



La he visto indomable
como los signos en mi talón queriendo
formar vida en pólipos de madreperlas
la he visto castaña con vaporosa luz
en los agujeros de la brújula que mi zapato
provee en su ya tan infrecuente isla
ha sido mirar en detalle su nalga meandro
para saberme atónito poblado de esquirlas
en la tersa víspera de sus ojos a distancia
súbitamente recuerdo leve su moño
que escarba ronquita fruta de oleaje
en mi delirio del mundo semejante a la pérdida
de noches bebiendo caudales avisos luminosos
para la fiebre de hospitales llenos de poemas
la he visto leyendo sus gafas esquivando caimanes
sobre mi estoica creencia de su labio semáforo
la indumentaria de mi voz delata la ruina de peruano
con sangrecita y su ceviche perverso que quiere llevarle
a hurgar su falderío y morderle el jardín
con pico y lampa en la célica vulva de mi linchamiento
pero se trenza en panoplias me dispara en la sien
el humo de su cabellera me entumece la expresión
me desarbola la lengua
y se va intangible por un rescoldo del tiempo.







Gio.

viernes, 10 de abril de 2015

Tumefacto



Cuando dejes de ser el muerto en el balcón del camino
busca tu boca y cósete flamas
reluce las moscas que ocupan tus sienes
prueba la puerta como ganzúa tersa en tu diestra metralla
cómete el pan duro y quema sentencias
parte la música del catre tierno de guagüita
divágate en pasto los ojos
siémbrate un geranio en el glande
lluévete sin miedo a las nubes ruidosas
despacio camina para aprender la lengua del bolero
que enterito se forma lechoso en algún rescoldo de la muerte
brama tu sangre entre gravilla y sé su fondo
sutúrate el vientre con tanta hambre
olvida la pierna que pernocta.








Gio.

martes, 24 de marzo de 2015

Desempleo



Me dice que vivo atado con la cuerda de un ahorcado
aquí donde lo oscuro potencia la calvicie
ha rebañado el colmillo la sonrisa
el triciclo de un niño con costras en los ojos
el mar desde la calle abre la ventana
y un réquiem falso de corolas se bebe los cubiertos
me abstengo de su frío
me engullo tiritando miles de pechos
desabrocho la duda y bailo trompo sobre mi palma
me hago barroco avestruz en cama salitre de disparates
para mi silencio puente de tu no me entiendas
y llega Madrid como palabra fracaso
llega Lima como una derrota
el apellido martillea lírico la médula de mi anacronismo sentimental
quiero hablar con la víbora
quiero mi cuerpo ser un árbol
quiero barquero navío monte caballo
quiero poder decir la rabia sin resentimiento
quiero no existe si una tortuga es tu mente
me lo dice y me destella carnívora verdad
el poema no alcanza y decapita
infanticida lagarto que destripa la luna.







Gio.

viernes, 20 de marzo de 2015

Bruma


Oigo agua golpear la piedra en un extravío de sangre, oigo la sustancia trenzar en boca herida de ritmo. Tumefacta bestia que fornica con velo, latido al viento ocioso, la respiración pierde su significancia ardiente. Me dilatan sin inflexión y veo como invade la melancolía del desempleo, calle soledad sobre una semilla lanzada al abstracto de tantos dentro de mí. Cómo decir de la pobreza vendimia, cómo hablar de sus pedacitos silenciando las caras, hablará la impureza de un brillo, de un estómago que no siente la música, de un trébol leve de ideas. Cosa extraordinaria el amor y el oscuro sexo de una voz a diario de curvas, austro avinagrado por el grito polar. Oigo la ralladura de la orilla aquella, la de volver con el fracaso en las uñas, con el hombro descalzo, la quijada imantada a la muerte, el alfabeto hocicando en la espalda. Es mi piedra destejida, mi alopecia de árboles, una carrera de perros chuscos que erosionan cada vertebra, cada aguardentosa desnudez, sangrecita de la fuente péndulo animal. Dactilar de un muñón poblado, la cobardía que arruga la madrugada de mi hueso.











Gio.

sábado, 28 de febrero de 2015

Alga


Turgente y liviana, sigilosa fragancia de música cordillera. Sonámbulo fulgor del espinazo que danza difunto en el pubis de una gata, palpable melancolía de metalurgia. Ráfaga de piernas, casquivano estirón de los minutos y el tristísimo tirante que se ponen las larvas al volar. Aroma ronco en cada partícula de los sentidos, dentelladas en el lenguaje, zapatos entre caletas, adminículo para lo fluvial en el tobillo de cada exceso, de cada socavón pensado en anémonas libando embravecidas el útero de Tánatos y bruma de alcurnia en el entierro de la mañana. Es flexiblemente la mano del abismo lo que me sostiene, un corcho de humo sobre el café, una pregunta fría, montes de sierpes bocanadas, en la oscuridad del faro. Un puerto de banquisa se exprime en mi lengua, monedas convertibles se masturban en la silente distancia. No hay amor en la política, ni en los puentes de un idioma de mástiles. Será que en mi salón hay sismos solitarios y guadañas besuconas, un pasmo curvo de medusas que engendran rebeliones. 






Gio.

jueves, 26 de febrero de 2015

Estalagmita


Es el olor solitario del viento en la encía
la arquitectura de un corazón charango
que cae sombrío de runas curtidas en la piel
coches pelícanos adoran la selva
se forman en las costillas guayabas relámpagos y albas de nieve
una garúa acribilla esta delgadez
quizá la carne se duerme aplastada por los medios de producción
el capital de un ombligo hace excremento de humano en su escroto
y es el intestino ganzúa sobre los ojos
las puertas cerradas de los puercos
la luna de un catre lleno de ansia
el manicomio coronado elefantino sexo de mi barba nervuda
perdonen esta cabeza sin bolsillos
porque dentro hay un padre piedra del sueño caldeado
un caguayo yace en mi glándula y tira del origen de un corpo enfurecido
dejen que baile carnívoro como un rayo longevo de tranvía
y que Wagner me espere mañana para la hecatombe final.








Gio.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Malecón



Mis ojos de extranjero desordenan los gestos de un ron
playa túnica agonía
de la ciudad roca sin barcas a sus espaldas
sin patatales en su política gargantilla
la nostalgia fue un derecho de la noche y sus meandros
caen cantando su tristeza alegre en las arterias
la luna pavimenta las ventanas
con su música ráfaga de dedos sedientos
la carne me transpira su tinta
sangra curvo desde su fondo y sus frondas me dan en los huesos
con los animales que flotan hinchados de sal
los charcos son la belleza del agua
el sol sigue pegando en lo oscuro
voy a gritar mi lejanía.







Gio.

miércoles, 7 de enero de 2015

Estupor de un gato que habla mi dialecto


.
Me arrebató la fábula esperanza de la combustión
de ser el sonido de sus órganos
el longilíneo acierto de su vientre
me partió una bala con cien teléfonos en el veinticuatro
con Albinoni siendo viscoso en su pubis
y sediento
parto sobrio por cuencos psicóticos
en el origen roto de calles que se arrastran en la piel
al norte la penumbra sale de un plato
hirsuto vértigo del martillo dándome como un cavaquinho
y erecto el vacío del salario con sus tropas esclavistas
en las constelaciones de un marxismo lánguido de piernas
aún quedan campesinos que nos dan la beldad
y me aferro a la tierra
al barro cuarteado por brazos de hondura en los tendones
a la nada usurpada de los labios de piedra
y escruto la infancia como exhalado espejo
sabroseando combato luna parcela gata
que lame los dientes de cada ideología.







Gio.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lejano puerto del norte

.

Ahí está el lado oscuro que resulta irrefrenable
la oscuridad nítida del cuerpo
donde la delgadez de la luz no puede penetrar
ahí está el grito del trabajador sin máscara
sólo con piedras en los bolsillos
en la penumbra dislocada grita su cabeza ascética
de su armonía de hambre nace su diurno
y oscurece la brega
su mesa en potencia ahonda un escalofrío
nacen criaturas solares que fecundan cadáveres
oscurece sus doce horas elásticas respira quemaduras
da de comer suturas a los hijos destejidos
se inflama lengua en vientre vacío
nacen de su garganta ternuras de metrallas
para su aliento nervudo
para su capacidad de frente alta que fustiga al enemigo.








Gio.