miércoles, 4 de julio de 2012

La siete de la tarde

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Yo, que conozco las calles y a sus mendigos
a esos violines hundidos en el corazón
a sus niños ojos de pájaro sendero de selva
a los callejones miseria quintas de alegrías
a la crueldad imprevista que reposa en su eclesiástica locura,
yo, que escribo con el pecho abierto quiero ser guerrillero del presagio
un ciego irrompible en las frágiles noches,
desplumar sortilegios y profetas para renovar un infinito,
porque me duele mi dolor y también el sufrimiento de los muertos,
son la siete de la tarde en Madrid y en Lima
el presidente ordena matar a todos que se opongan al capital,
en mi noche un heliotropo se posa y sueño que el pueblo se levanta
derramo ríos y del campo brota aerolitos para el naufragio
ya no cierro los ojos guardo el silencio encierro los suspiros
para llenar mi garganta de aves y escupirlos afiebrados.








Gio.

7 comentarios:

estrella dijo...

Hola Gío!!
Tú siempre escribes a pecho descubierto,eso te honra.
Dejas que tus palabras atraviesen el corazón.
Un fuerte abrazo!!

tino dijo...

El contenido me parece que es muy bueno. Magníficos versos, maravillosa poética del dolor y la esperanza.
De la estructura gramatical hablamos en otro momento. Aunque con la que está cayendo quién va a reparar en comas o en puntos de más, en asonancias o ritmos quebrados...Lo importante es lo que haces: escribir a corazón abierto...
Un abrazote grande desde este rincón del País. Tino

Giovanni-Collazos dijo...

Tino, en casi todo hay una intención (las asonancias son terrorificas, eso si las corregiré)

Pero las intenciones son mías, no las explico, cada quién que haga su lectura.

Un abrazo, fuerte.

Gio.

Ángel Muñoz dijo...

La verdad es que leerte, y conocerte sabiéndote que no tienes dobleces, es un placer. Vives como escribes, escribes como vives.

Mareva dijo...

ya no cierro los ojos, guardo el silencio, encierro los suspiros...
qué bello y sangrante, porque las 7 de la tarde y se mueven los relojes

kynikos dijo...

tremendo. un algo incoa mientras te leo. ahora, amargo en la boca

emiliano dijo...

"Yo, que conozco las calles y a sus mendigos
...
para llenar mi garganta de aves"

!!