sábado, 20 de diciembre de 2014

Lejano puerto del norte

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Ahí está el lado oscuro que resulta irrefrenable
la oscuridad nítida del cuerpo
donde la delgadez de la luz no puede penetrar
ahí está el grito del trabajador sin máscara
sólo con piedras en los bolsillos
en la penumbra dislocada grita su cabeza ascética
de su armonía de hambre nace su diurno
y oscurece la brega
su mesa en potencia ahonda un escalofrío
nacen criaturas solares que fecundan cadáveres
oscurece sus doce horas elásticas respira quemaduras
da de comer suturas a los hijos destejidos
se inflama lengua en vientre vacío
nacen de su garganta ternuras de metrallas
para su aliento nervudo
para su capacidad de frente alta que fustiga al enemigo.








Gio.