lunes, 11 de octubre de 2010

Las lúcumas

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Las lúcumas siempre brotaban de tus costillas
cuando gota a gota traspasaba los límites de las ramas
abreviando la sed que se injertaba en mi pecho

masticaba lumbre, con el sabor del filamento aldeano
con la vibración silente de tu hierro.

Un yaraví salía de tus ojos
con la fruta cayendo en los ponientes
para ser devorada con el soplo de las espadas
que siempre bordeaba tus huesos.

Y yo, cretinamente, siempre trepando el árbol
como niño hambriento,
con el estambre de la piel
que rasgaba el amor
con que nos tonsurábamos el cuerpo.




Gio.

8 comentarios:

estrella dijo...

Buenas noches Gío!!
Ya sabes que la fruta del lúcumo tienes que dejarla guardada y no aventurarte a comértela en ese instante.
Como una canción melancólica,fuerte y sentida,veían sus ojos,sin vientos que la azoten ni corten sus ramas.

No sé si me entiendes..o fuí yo la que no te entendí..de todas formas,me gustó,como siempre.

Un beso Gío

Anouk A. dijo...

Me encantó este poema, hay una voluptuosidad fantástica en las frutas. :)

Bletisa dijo...

Cada vez utilizas un lenguaja más culto Gío y eso no deja de sorprenderme.
Está dando un giro tu poesía y estoy espectante.
Un beso.

María dijo...

!Que no dejemos de ser nunca como niños!
Precioso. Un placer haber recalado aquí.

estrella dijo...

Hola Gío!!
Quitaste la anterior entrada..la leí,pero no comenté..espero que vuelvas a escribir pronto otra.

Un beso

estrella dijo...

Hola Gío!vuelvo a entrar para decirte que he creado un blog y sería un placer que me visitaras y comentaras que te parece mi primera entrada,muchísimas gracias!

Un abrazo

La Habitacion invisible dijo...

esto es lo que mas me gusta,certero en la eleccion de las palabras para contar tanto amor,un lujito que pueden darse pocos,sobre todo que pueden vivir pocos,vivirlo para contarlo mi amigo,es una pequeña dicha que no solapa la puta trsiteza,pero nos hace crecer
un abrazo

víctor (el gato estepario) dijo...

Esta es un tipo de poesía que no se cansa uno nunca de leer, Gio. Cada vez que se lee se encuentran matices y significados nuevos.
Un abrazo