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He puesto la mirada en el silencio eco para reanudarme
en la sombra vulva sin artificios he puesto el cuerpo
he detectado virulentos molares en los restos del fracaso
hormigas discontinuas en su canibalismo
fracturas que exclaman un poco de indecencia
me he puesto el pulso para reconocerme
recogiendo los pedazos de la turba
en un ir a la contra de la niebla
saco la aguja que se enrosca en estos arbustos huesos
y todo se vuelve diminutivo todo parece rebosante.
Gio.