.
Las uñas del cadáver se extienden en su estupor descamisado,
se prolonga el tallo ardiente sobre el cuerpo
abraza la tierra y al gusano, con ojos de sed
en un suicidio murmullo que inunda el aire
alguien ama la tinta que destruye los huesos
cuando la noche acude con su grito pelambre
en el húmedo hervor de animal invertebrado
hay un pecho calcinado, y en él, un asentamiento humano
que se ha quedado sin párpados sin retorno.
Gio.