viernes, 23 de marzo de 2012

Ardo

.
Suena el tiempo de un jazz,
su silencio expone la lluvia
en la vagina del vértigo
y bebo de su negrura,
libo en cánula
su membrana calcinada por mi saliva.
Suena el viento y sus entrañas,
la médula se clava en la música
con un perfume que dicta un abismo
y ardo,
y evoco,
y todo es vértebra llaga ácido sombra
de un animal que me clava las uñas.






Gio.

4 comentarios:

Anouk A. dijo...

"La que no pudo más e imploro llamas y ardimos"

dijo Alejandra intentando dominar el silencio

:)

me gustó tu poema, ese deseo de entrar en lo que se calcina...

Pez Susurro dijo...

la sensación es perfecta.


Perfecta.


Abrazo, bro.

Charcos dijo...

cómo se disfruta viniendo así y leyendote varios post seguidos.

estoy de acuerdo con el Pez

totalmente

José Antonio Pamies dijo...

Hola Gio, me gustan estos últimos poemas que estás escribiendo como ya te comenté. Saludos.