domingo, 24 de junio de 2012

Cáscara

Una aparición de aguardiente
perfora el pulmón
y deja un negro perfume en las sienes.

El ruido de un viejo caño
sigue helando las noches.





Gio.

2 comentarios:

Damián Aguirre dijo...

Esas noches con olor a perfume...

Ángel Muñoz dijo...

Esas noches y ese caño... grande Gio