jueves, 2 de agosto de 2012

Destripar la niebla

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Hay una estancia borrosa en mi carátula, un no estar de augurios fletados, un agosto que se ha hecho estatua tras años de claustro. Se ha perdido su lengua deidad, su sonrisa cáñamo, que mataba mi contradicción. Se ha instaurado una muerte fotográfica en sus labios, un paréntesis que oprime el légamo esquirla de mi ensortijado márfil. En Madrid todavía habita un cielo ovalado con relámpagos de revolución, con un César Vallejo soplándome al oído sus versos de optimismo que nadie comprende; entonces pienso en encapuchar la noche para matar la espera, construir una verticalidad de tiempo que sirva como muralla, para mis sordos disparos; reverdecer la tormenta con cañones de claridad que destripen la niebla. Pero mi armamento más importante seguirá siendo lo que hay en mi pecho: un oscuro dragón que se despliega en poema.







Gio.

1 comentario:

Neorrabios@ dijo...

Hey, este es muy bueno, abrazos cachicuernos!!!!