viernes, 10 de agosto de 2012

Perro azul


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Un espíritu libre no sabe mentir ni al arte ni a su estremecimiento
cuando asiste al derrumbamiento de la noche,
no puede ocultar la oscuridad de su piel lumbre en su cintura de psicodelia
en su jardín ondulante en su manjar cumbiero en sus ojos de jazz y antorchas
en su iracundo silencio,
extranjera de la claridad de pies dementes
tatuaje de brazo ajeno
nave espacial de inviernos
pasaste por mi ventana pájaro por el fuego rubor de mi sombra
por la música que mis manos hizo con tu cuerpo
sin poseer la partitura de tu sonido,
dormiste en mi infierno lluvioso con mi lúgubre serpiente
en el viento falo de cristales cabalísticos
recogiendo tinta de mis despojos sobre tu sexo desequilibrado
tu sexo carnívoro como catarata angulosa en una llanura
que se eterniza en parque de diversiones.






Gio.

1 comentario:

Damián Aguirre dijo...

Unirse a un espiritu libre puede ser mucho más orgasmico y redituable que intentar convertirse en uno