sábado, 17 de noviembre de 2012

La muerte


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Soñé con encajes de lobos en luz antípoda
enfermedad doméstica sin porvenir
el obstáculo de extravíos farsantes que desean sanguijuelas
soñé con un silencio sin horizonte y no tuve miedo de mi combustión
no había angustia encrespada ni espasmo peregrino en bruma
no es fácil hablar de la nada de la inexistencia de la blancura
de la falta de incógnitas que acribillan las calles
de la soledad de la carne del tejido de un dios
ni se puede hablar de transparencia calzada en pájaros
esquizofrenia de un advenimiento que se deshiela en zumbidos
no había anatomía ni ríos dactilares que vayan hurgando la vigilia
¿Cómo explicar la nada el sueño bromuro los siglos de preguntas?
Soñé con mi muerte
y no tuve miedo al carrusel a la demencia desértica de la desesperación
las hélices de la vida siguen siendo mis ganas de despertar
sin los espejos que oscurecen los días.








Gio.

3 comentarios:

kynikos dijo...

tremendo, tanta condensación, tan ancho el poema, tan inmenso. escribes píldoras de densidad infinita y peso de cosmos.
salud.

María Sotomayor dijo...

Soñar con la muerte tiene la carga implícita de estar vivo. Siempre pensé que a veces hay que dejarse morir.

Beso Gio.

justpac dijo...

morir es todo un acto de vida..