martes, 26 de febrero de 2013

Animal

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Me llevo bien con mi animal porque no lo he domesticado
se escurre como burbuja leonada sobre la soledad
el lazo de su camisa de fuerza se ha roto como el tren que rasgas las flores

es tiempo del refugio por donde se arrastra el viento
porque la crueldad se imanta al aliento de este mundo.

Se condena estar triste
se condena el recuerdo que actúa como diosa en el despojo
se desvelan transatlánticos en el puerto prohibiendo la neblina.

Mi cuerpo se convierte en la ofrenda para los dientes de la noche
con caracolas precarias que depredan mi encierro
y cada cabello lo voy sembrando mío
cada luna va tejiendo los senos que fueron mis párpados
cada acertijo de su sexo campana respondía a mi silencio.








Gio.

1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

No queda otra cosa que llevarnos bien con tan indómito animal.

Saludos.