martes, 14 de mayo de 2013

Boca y saliva

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No todo puede ser boca y saliva
ni semen que abandona la noche

hay lenguas ganzúas
estómagos cubiertos por tritones
que se aglomeran en el oído

hay un calor en el sollozo
sangre en los ojos
un viento unido al murmullo de esos pies
que acoge el golpe en la existencia carnívora

el olor del pelo enredándose en mis dientes
con el caos de unas piernas que se anudan dentro
en esas puertas de la angustia
en esa salvaje extranjería donde nadie tiene nombre

sabes del hospicio de mi musgo muerto
de mi mandíbula que tiembla mar
del cuerpo como horizonte al final del tiempo
de mi hombro navegable para tu enfurecida calma

cuando dos sombras se juntan
los contornos arden las mejillas se encienden
y los pájaros entretejidos a la luz van cavando su vuelo.






Gio.

1 comentario:

Vera Eikon dijo...

Quiero mecerme barquito en los hombros navegables...Lindas imágenes en este poema. Abrazo.