jueves, 26 de septiembre de 2013

Ojal

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Pongo las manos sobre el reposo y recuerdo los días que huyen
abandonan el pan se dejan la miga
entierran las semanas con la lengua frondosa de desierto
paso pensando carpintero de ira con mi verdad animal
es el número orgánico de su silencio ruido
es retratarse en los cerros en el burro de su zócalo
intentar arrancarse las púas
sin dejar que el cuervo ardiente devore mi instinto
me desgarro las sienes y ululo inhallable sobre las estrellas desbastadas
que me envuelven como hicieron sus muslos aliviando mis restos
pongo las manos sobre los párpados y siento mi cráneo rasgado
nutrido de escombros a base de golpes y caracolas enfermas
cuestionan mi lengua de chicha la garúa metralla
de cada hendidura de tiempo caviloso
esas mañanas de café aniquilado por colchón
mañanas de abrazos llantén
al límite de la tardanza y la hinchazón de médula
huyen con sus labios cántaro su pelo noctámbulo sus ojos de agravio
aclaro mi voz
me desaforo azulino
estrangulo mi nacionalidad de viento
y me perpetuo desfigurado a mi garganta.







Gio.

2 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Me encantó , un abrazo, esta poesía tuya, enhorabuena.

Jorge Ampuero dijo...

Logradas metáforas insertadas al poema.

Saludos.