sábado, 25 de abril de 2015

Ello también tú



Porque cometí el error lampiño de no ser infancia
transido oscuro en la redes de pubis
en las lenguas tejidas a los portones
así fui miembro de abismos
un faquir que evade los clavos con sus cajones de pieles
he podido retener el mar con un plato de rodillas
empiezan a sonar los números que toman posesión de los ojos
y debí amar a todos florecientes
debí los colores del vestido en un cheque de Marte
las esteras temblorosas estiran sus brazos para tocar el cielo
y el letrero nuestro se comunicó al antepecho de un meñique
cometí el bastón de la mañana con lírica madrilimeña
ya no hay cabellos que siembren ríos
no hay cristales de verso sonoro un cuerpo
ni joven ni viejo muero en el extremo de una gillete
sangro una ciudad que se ha ido de compras
los dientes aún siguen afilados como una lumbre de leños.








Gio.