sábado, 30 de octubre de 2010

Avispero

.
Sigues incandescente
como murmullo que acopio
de aluviones nocivos
en mi clavícula cromada

sigues hidráulica
en los estanques de mis sienes,
en mi evocadora retina,
en los acordes que succiona la madera
que me despoja de la flaqueza que se duele
en un pecho que tintinea
y que deriva en la carne

sigues eólica
por esta piel de desierto
que se inventa la certeza del agua,
la humedad del relámpago
y del carbón de este avispero
donde guardo mis huesos
que se queman de frío.

.
.
.


Gio.

4 comentarios:

CAOS dijo...

Brutal, Gío.
Me dejaste k.o.

besos

estrella dijo...

Hola Gío!!
Sigue estando en tu memoria,en tu corazón,sobre todo en tu corazón...

Mucha suerte en tu recital!!
Un abrazo

Elisa Berna Martínez dijo...

Percibo en tus poemas una búsqueda de la palabra, una persecución por encontrar el nombre adecuado, el adjetivo perfecto. Creo que en este poema lo consigues con creces.
Un abrazo poeta.

Anouk A. dijo...

Qué pena que no acabe terrestre! Este poema es genial, lo estoy releyendo mucho...