domingo, 13 de enero de 2013

Médula


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Dejemos las prisiones de fuego
el gemido del invierno se posa en el silencio de los zapatos
volvamos al páramo solitario del tumulto
a las vigas de un paisaje húmedo
salgamos del rebaño para ser la médula de la quemadura
el pueblo olvida sus pupilas
sus bocas no recuerdan los piquetes del delirio
que cambie el tiempo y los ojos impasibles por la escarcha
las voces están deshojadas por tanta aurora podrida
volvamos a atravesar los yunques las estaciones
el tropel de los ciegos en sus ofertorios
hay que afilar los dientes y las gacelas
dejar los cementerios
ansiemos la luz que deshabita nuestra garganta.








Gio.

8 comentarios:

Anouk A. dijo...

hermoso, me gustó mucho, Gio

besos :)

Ilkhi Carranza dijo...

Hola, Gio. En este poema tuyo veo imágenes potentes como yunques donde se forjan estaciones por-venir. Felicidades, Gio.

Saludos y abrazos euskolimeños.

esa de afuera de mí dijo...

somos nuestra propia ciudad desierta, verdad?

besos, gio.

L.

Óscar Pirot dijo...

Un poema hecho con el temporal de la voz que a cada uno nos retumba para lograr alcanzar nuestra propia médula, que al fin y al cabo, es la médula de todos:la médula de ser quien queremos ser. Me gustó mucho: la cadencia, las imágenes y la ausencia rítmica de puntuación, un abrazo gio y un placer leerte!

María Sotomayor dijo...

Algo así como ser un montón de vacío junto?

Beso Gio.

eloy dijo...

Me gustan esas imágenes tan potentes que usas en tus poemas y el ritmo que le imprimes. Es un placer leerte.
Un abrazo Giovanni

Lluís Bosch dijo...

A través de "Vida de perras" he conocido este blog y sus poemas. Felicidades de parte de un ciudadano español que se está preparando para emigrar hacia tu país original.

Giovanni-Collazos dijo...

Gracias, compañeros!

Besos y abrazos.

Gio.